Una definición en el Diccionario no cambia la vida de miles de niños diagnosticados de autismo, pero bien vale una batalla lingüística para defender su dignidad, iniciada por un grupo de familias.
Han conseguido el compromiso de la RAE de incluir una nueva definición de autismo en el 2014. En la nueva definición se eliminaría que el síndrome esté caracterizado por «la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas», que tanto ofende a muchas familias, ya que recuerdan el contacto y la comunicación que mantienen «de una manera especial» con sus hijos.
La RAE va adaptar su definición, calificándolo exactamente como un «trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados».