El magnate de los medios de comunicación, Rupert Murdoch, llegaba ayer a Londres con la intención de pasar varias semanas, tiempo en el que tiene previsto salvar el rotativo más emblemático de los tabloides británicos, The Sun, restablecer el orden en su división británica, News International (NI), y de algún modo salvar al mismo tiempo su imperio recogido bajo el grupo News Corporation.
Para ello ayer adelantó dos decisiones: reincorporar lo antes posible a los periodistas acusados de sobornar a la policía y lanzar, «en muy poco tiempo», un dominical, The Sun on Sunday.
«Estamos haciendo todo lo posible por apoyar a aquellos que han sido detenidos (diez) y ya adelanto que les daremos la bienvenida a sus anteriores puestos de trabajo; todo el mundo es inocente hasta que se muestre lo contrario», indicó Murdoch, quien agregó en el comunicado enviado por correo electrónico a todos sus trabajadores: «Estaré durante las próximas semanas a vuestro lado para mostraros mi total apoyo».
Tras calificar a The Sun como «una parte de mí y uno de los logros de los que estoy más orgulloso», Rupert Murdoch anunció el lanzamiento del nuevo dominical, que ocupará el lugar dejado por el News of the World, desaparecido el pasado verano como consecuencia del escándalo de las escuchas telefónicas ilegales. En aquel momento era la publicación más difundida del Reino Unido, con una tirada de 2,8 millones de ejemplares cada domingo y una media de cinco millones de lectores.
Sorprendió que Rupert Murdoch estuviera acompañado por su hijo mayor, Lachlan, y no por James, que es la persona encargada de supervisar el negocio británico de News Corporation, que incluye News International y BSkyB, lo que abre especulaciones sobre su futuro.