El físico experto en microelectrónica Emilio Lora-Tamayo vuelve a tomar las riendas del CSIC, el mayor organismo de investigación de España. Lo hace ocho años después de que ocupara la presidencia (2003-2004), una época en la que le tocó lidiar con uno de los mayores desafíos de su carrera: la gestión científica del accidente del Prestige. Primero, en su etapa de vicepresidente del CSIC, fue la cabeza visible del comité científico encargado de buscar una solución a las fugas de fuel que brotaban del pecio y de proponer una alternativa que al final acabó ejecutando Repsol y luego, al frente ya de la institución, fue el que puso en marcha el programa de investigación sobre las consecuencias e impactos del vertido. Pero ahora le toca, quizás, afrontar un reto aún mayor: la crisis económica que golpea duramente a la investigación.
-Regresa, quizás, en el peor momento.
-Sí, es el peor momento. En estos años hemos tenido una etapa ascendente con una continua expansión en el consejo, pero luego la tendencia cambió a partir del 2008-2009 con la reducción de los presupuestos.
-¿Son entonces varios años de recortes continuados?
-Ahora mismo tenemos que encajar los recortes del nuevo presupuesto, pero lo malo es que llueve sobre mojado porque llevamos recortando desde el 2009.
-¿En qué se traducen estos recortes?, ¿se debilita la institución?
-Lo que se ha debilitado es la tendencia creciente que teníamos. Ahora mismo no tenemos capacidad de inversión nueva e incluso algunas inversiones comprometidas se van a tener que congelar o demorar, porque lo que queremos preservar a toda costa es el capital humano, que es lo más importante. Pero este momento también es una oportunidad para mejorar nuestra eficiencia y racionalizar nuestros recursos y capacidades.
-¿Se han planteado eliminar o fusionar centros?
-A ver si se me entiende. Eliminar centros, fusionarlos o reorganizarlos es algo que se ha venido haciendo siempre en el CSIC. Yo he visto desaparecer muchos centros, pero siempre de acuerdo con criterios de excelencia y calidad. El criterio de calidad es el que debe presidir en cualquier actividad investigadora y nosotros vamos a continuar con esta política de exigencia de calidad, por lo que si hacemos cambios no será por criterios económicos. Pero si se fusionan centros también se potenciará a otros en la medida de lo posible. Tenemos centros muy bien capacitados y hay que apoyarlos.
-Y, pese a esta situación, ¿el CSIC sigue apostando por Galicia?
-Por supuesto que el CSIC seguirá apostando por Galicia.
-¿Pero qué ocurrirá con los proyectos del Instituto del Patrimonio de Santiago y la Iniciativa Atlántica Marina de Vigo?
-El proyecto de trasladar el Instituto de Investigacións Mariñas de Bouzas al ETEA (antigua escuela de telecomunicaciones de la Armada) data ya de mi época y ya vi la potencialidad que tenía. La consecución de los terrenos está en vías de solución y para la financiación están las conversaciones muy avanzadas con la Xunta para llegar a un acuerdo. Aquí convergen varias instituciones financiadoras: el Consejo, la Xunta, el Ministerio de Economía y los fondos Feder. El proyecto está bastante conducido y mi propósito es seguir con ello.
-¿Y el Instituto de Patrimonio?
-Yo diría que se puede retrasar, pero es una buena idea y en cuanto podamos acometerla, la intención es seguir adelante con ella. De todas formas, lo que puede demorarse es la sede nueva, pero el propio centro ya está operando.
-El CSIC se ha convertido en una agencia para ganar flexibilidad y competitivad, pero el proceso aún no se ha completado. ¿Qué planes tiene?
-Nominalmente el consejo es una agencia estatal, pero no en la práctica, porque no está hecho el contrato de gestión. ¿Qué haremos? En este momento de crisis hay que estudiarlo y valorar también otros planteamientos.
emilio lora-tamayo nuevo presidente del csic