El fabricante del reactor de la central de Garoña avisa de que puede fallar en caso de terremoto

madrid / efe

SOCIEDAD

Según un análisis, en caso de fallo el asunto podría dar lugar «a una situación en la que no se podría parar una central de este tipo en caso de emergencia».

25 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los reactores nucleares BWE/2-5, de agua en ebullición, como el de la central burgalesa de Garoña, son susceptibles de un problema de fricción en las barras de control que influiría en la seguridad en caso de terremoto, según explica en un informe General Electric, fabricante de estos reactores.

El problema es que se produce una interferencia o fricción de las barras de control con los canales de combustible cuanto estos van a acometer sus funciones principales: absorber los neutrones y parar la reacción nuclear, que podría agravarse en caso de terremoto, detalla General Electric.

El fallo ha sido notificado por General Electric al consejo de seguridad nuclear americano y a las empresas que operan las centrales con este tipo de diseño, entre ellas la de Garoña, cuya gestora, Nuclenor, confirma haberlo recibido en septiembre.

La notificación de General Electric ha suscitado reacciones en EE.UU., donde organizaciones como la Union of Concerned Scientists (UCS) lo analizó para concluir que la «deficiencia» detectada podría desencadenar una situación preocupante de producirse un terremoto en circunstancias normales de funcionamiento del reactor.

La UCS incide en su análisis en que, «si falla la inserción de las barras de control», el asunto podría dar lugar «a una situación en la que no se podría parar una central de este tipo en caso de emergencia».

En España, sin embargo, el problema no aparece mencionado en las pruebas de resistencia a las que el Consejo de Seguridad Nuclear acaba de someter a Garoña, y a los otros siete reactores operativos, por mandato de la Unión Europea tras el accidente japonés de Fukushima.

Fuentes de Nuclenor restan importancia a la comunicación recibida y consideran que forma parte de las notificaciones «obligatorias» que hacen los fabricantes de los reactores «ante cualquier anomalía que se detecte».

Desde Nuclenor insisten en que «el problema ya era conocido por la industria y es seguido con normalidad dentro de los programas de vigilancia que se llevan a cabo periódicamente en la central».