¿Debe tomar leche un adulto?

Las iniciativas que abundan en Internet contra el consumo de lácteos crean dudas, pero los endocrinos se pronuncian: conviene ingerirlos


redacción / la voz

El principal argumento contra el consumo de leche es que el ser humano es el único animal que, de adulto, sigue tomándola. Y los expertos responden: «Y el único que vive en casas y que cocina los alimentos, con los consiguientes beneficios sanitarios que implica», en palabras de Fernando Cordido, experto en endocrinología y nutrición en el Hospital A Coruña y catedrático de esas materias en la Universidade da Coruña.

Internet está repleto de campañas contra el consumo de leche. Los expertos alertan sobre el riesgo de tomar en consideración argumentos inconsistentes que puedan frenar la ingesta de un alimento esencial por tratarse de la principal fuente de calcio para el organismo «y porque es completísimo, el único que nos permitiría vivir si lo tomásemos de forma exclusiva», agrega Cordido.

Cuando un adulto está sano y no tiene intolerancia debe consumir leche y sus derivados «en una cantidad aproximada de medio litro al día para conseguir un aporte de entre 600 y 1.000 miligramos de calcio», afirma Miguel Ángel Martínez Olmos, del Servicio de Endocrinoloxía e Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago y presidente de la Sociedade de Nutrición e Dietética de Galicia.

Precaución con el consumo deben tenerla aquellas personas con intolerancia a la lactosa o, lo que es más común, con déficit de lactasa, la enzima que digiere la lactosa. En Europa son el 10% de la población, pero el dato sube en los orientales, y en los africanos, «hasta el 70%», dice Cordido. Con todo, «esas personas con déficit de lactosa podrían tomar medio vaso diario y, sin problema, derivados como el yogur o el queso».

Los expertos consultados por La Voz de Galicia desmontan los principales tópicos que circulan por Internet contra el consumo de leche. Son estos:

La leche posee un exceso de proteínas que acidifica el organismo. Tomamos proteínas en exceso, pero generalmente es en la carne y otros productos en los que nos pasamos.

Tiene caseína, que el adulto no asimila. Se digiere como cualquier otra proteína.

Puede causar enfermedades autoinmunes. Solo hay estudios que vinculan el consumo de leche con la diabetes tipo 1, pero sus conclusiones no han sido demostradas por ahora.

Genera más alergias. «Es verdad que han aumentado las alergias, pero no existe relación con el consumo de leche», afirma Martínez Olmos.

Lleva los antibióticos que le inyectan previamente a las vacas. No es cierto y, en caso de que lo fuese, no tendría ni más ni menos antibióticos que otros alimentos.

Contiene las hormonas de la vacas, casi todas embarazadas para producir leche. Tendrán hormonas en la sangre, pero no se eliminan por la leche.

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