Rosental Calmon: «En democracia el periodismo no es un lujo, es una necesidad»

El catedrático de periodismo compara la aparición de Internet con la revolución que supuso la invención de la imprenta y cree que los medios jugarán en la era digital la baza de la credibilidad.


santiago/la voz. 07/08/2010 02:00 h

Video killed the radio star. La canción de The Buggles parece más vigente que nunca, pero en esta ocasión es Internet la que asesina a los medios de comunicación tradicionales. El apocalíptico mensaje de los gurús se suaviza con Rosental Calmon Alves, director del Knight Center for Journalism in The Americas y profesor de periodismo en la Universidad de Tejas. Lo digital supone una ruptura, sí, pero los medios tienen el poder de reinventarse para continuar en un ecosistema comunicativo donde la transmisión de información dejará de ser vertical para convertirse en una red.

-¿La revolución digital tiene la misma trascendencia que la aparición de la imprenta?

-Seguramente en la historia de la humanidad hubo muy pocos momentos en que la información (cómo se obtiene, cómo se guarda, cómo se accede a ella) haya cambiando tanto. Cuando Gutenberg inventó el tipo móvil, la Iglesia se resistía, decía que era el caos. Hay un caos en la comunicación ahora, las revoluciones siempre provocan períodos de incertidumbre y las estructuras anteriores son destruidas más rápidamente que las que se crean nuevas. Pero sí, es una revolución enorme y estamos en medio de ella.

-El darwinismo se puede aplicar a los medios. Solo sobrevive el que mejor se adapta...

-Sin duda. Hay un reto muy grande a la supervivencia de los medios como empresas, y de los propios periodistas en sus carreras profesionales. Van a sobrevivir aquellos que entiendan hoy las dimensiones revolucionarias y traten de adaptarse, no de resistir. Estamos saliendo de un sistema mediacéntrico a un sistema comunicacional mucho más diverso, salimos de un ecosistema desértico a uno tropical. No es que una cosa mate la otra, pero hay una adaptación profunda que debe hacerse.

-¿Desaparecerá el papel?

-Algún día será reemplazado por otras formas de comunicación. No sé cuándo. En el horizonte del 2020 todavía habrá papel, pero en una compañía periodística no tendrá el rol central de hoy. En este ecosistema nuevo lo más importante es la conectividad y la noticia estática que se consume al día siguiente, que es el periódico, perderá importancia.

-Hay expertos que apuntan a que el papel se convertirá en un medio y analítico.

-Pero es con esta visión con la que yo creo que seguirá el papel. Podrá convivir, pero este nuevo medio no tendrá la importancia que ha tenido hasta hoy. La empresa se transforma en una central que produce y distribuye información en múltiples plataformas, inclusive en papel. Pero hay que entender que salimos de un sistema de escasez de información a otro de hiperabundancia, y más importante que salvar el papel es salvar el periodismo.

-Dice que todos somos un medio. ¿Que todo el mundo pueda hacer periodismo no entraña un riesgo para la calidad de la información?

-El único riesgo es que el periodismo ignore eso y no abrace el cambio, que es inevitable. El hecho de que todos puedan hacer periodismo enriquece, no debilita. En este cambio del sistema, el rol del periodismo sigue siendo importante.

-La inmediatez es una de las características del periodismo digital, pero podría suponer también un riesgo al no tener capacidad de contrastar...

-¡Eso mismo se decía con la radio hace 80 años! El hecho de que podamos informar rápidamente no es un peligro per se. La deontología tiene que adaptarse y crear respuesta para los nuevos retos. La noticia es un proceso ahora, es viva, es dinámica. Terminar de escribir es el inicio de la próxima etapa, no el fin como hasta ahora. El periodismo ha dejado de ser un oficio solitario para ser un proceso colectivo.

-¿Y dónde queda el trabajo del periodista profesional?

-El periodista es y seguirá siendo un contador de historias. Desde las cavernas ha habido gente que se dedica a contar historias, a decir lo que está pasando. La figura del periodista seguirá siendo necesaria, porque en democracia el periodismo no es un lujo, es una necesidad social y política.

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