Indonesia localiza y censa en Papúa una tribu perdida que vive en los árboles

Los misioneros pusieron al Gobierno sobre la pista de los korowai, anclados en la Edad de Piedra.


redacción/la voz. 25/06/2010 02:00 h

Hacía una década que el Gobierno de Indonesia recababa informes sobre la tribu korowai, suministrados por los pocos privilegiados que los habían visto: los misioneros cristianos de la región de Papúa, una provincia indonesia que ocupa la parte occidental de la isla de Nueva Guinea.

Indonesia, con 240 millones de ciudadanos repartidos entre 17.000 islas, realiza un censo de población cada década y, como tocaba este año, funcionarios del Centro Nacional de Estadística (BPS) decidieron seguir las pistas de los misioneros. El objetivo, localizar y censar una supuesta tribu nómada que construía cabañas en las copas de los árboles para evitar a los depredadores y cuyos individuos vivían desnudos, tapándose apenas con hojas de plátano y las pocas prendas que los propios misioneros habían logrado entregar a los niños.

Dispuestos a localizar a los korowai, embarcaron en rudimentarios botes con los que remontaron varios ríos hacia el corazón de la selva. Tras dos semanas de viaje en las que siguieron al dedillo las indicaciones de los misioneros, lograron alcanzar a pie una aldea de esta tribu nómada, de la que censaron finalmente a 2.868 individuos. Al igual que los sacerdotes, utilizaron un lenguaje gestual para comunicarse con ellos.

Los korowai habitan en la zona oriental de la provincia de Papúa, una zona semimontañosa y pantanosa situada a pie de bosque. La localidad más cercana es Merauke, que atrae a inversores interesados en el negocio de la caña de azúcar.

Los korowai son recolectores y cazadores, pues se alimentan tanto de hojas como de los animales que capturan. Sobre ellos pesa además una leyenda de canibalismo no constatada.

«Sus casas están en los árboles y su vida sigue anclada en la edad de piedra, pero ahora que sabemos quiénes son, su número y sus características, ya nunca estarán perdidos y aislados. Podremos darles acceso a la educación y a la atención sanitaria como a cualquier otro ciudadano de Indonesia», dijo a AFP el oficial Suntono, máximo responsable de la BPS en Papúa. Suntono agregó que los integrantes de la tribu «utilizan habitualmente hojas de plátano a modo de taparrabos» y que la base de su dieta se compone de «jabalí, ciervo, saúco y el propio plátano».

Un movimiento secesionista latente durante décadas en la isla y que ha generado continuos conflictos ha impedido que el censo abarque hasta la fecha más del 70% de la población en la región de Papúa. Allí habitan 2.500 tribus, cada una con su propia lengua.

Pese a la noticia que ha dado a conocer el Gobierno de Indonesia, los expertos en aborígenes del país todavía mantendrán ciertas reservas hasta que puedan analizar con detalle el descubrimiento, pues no es la primera vez que se producen errores con supuestas tribus ignotas.

Los primeros contactos con los korowai se remontan a comienzos de los setenta. Un misionero holandés llegó a escribir un diccionario de la lengua nativa.

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