La bióloga que pasó de publicar en «Science» a profesora de instituto

La falta de estabilidad de la carrera científica, que frustra a muchos jóvenes talentos gallegos, llevó a Nuria Naverán a dejar la investigación por la seguridad de la docencia


22/02/2010 02:00 h

Tenía por delante una brillante y prometedora carrera científica. Pero la ha abandonado, al menos por ahora. La investigadora Nuria Naverán optó por la seguridad antes que por la incertidumbre a la que se enfrentan cíclicamente miles de científicos españoles, que después de quince o incluso veinte años de trabajo, con una cualificada formación y con estancias de varios años en el extranjero no encuentran en muchos casos en España la estabilidad que buscaban.

La bióloga ourensana sabía el futuro que la esperaba y, pese a que su trabajo le gustaba, optó por la seguridad que ofrecía una oposición en la enseñanza. Ahora trabaja en un instituto de A Coruña. Es, probablemente, la única profesora de biología en un centro de secundaria que cuenta en su currículo con una publicación en la revista Science, una de las grandes biblias de la ciencia, por una investigación genética que revelaba el origen de los primeros pobladores de América. Y es también uno de los pocos gallegos que con su trabajo en Galicia han logrado aparecer en la revista.

«¿Sirve de algo lo que he estudiado? -se pregunta- Llevo toda la vida estudiando y, aunque a mí personalmente me ha valido, ni el artículo en Science ni la tesis me han servido para trabajar aquí», se lamenta. Naverán hizo la tesis bajo la vigilancia de Ángel Carracedo en el Instituto de Medicina Legal de Santiago, un centro de referencia mundial en su especialidad, y había logrado un contrato de tres años pagado por el Centro de Investigación Biomédica de Enfermedades Raras para investigar con el mismo grupo en la Fundación Pública Galega de Xenómica. Pero a los pocos meses lo dejó. Había estado preparando su oposición y cuando la llamaron desde el instituto decidió dejar el laboratorio por la enseñanza.

«No veía un futuro»

«Si seguía investigando tendría que salir de nuevo al extranjero para optar a un contrato Parga Pondal o Ramón y Cajal y nadie me aseguraba que cuando volviera y acabara fuera a tener trabajo. No veía que hubiera un futuro y yo quería un poco más de estabilidad. Me gustaba lo que hacía, pero no estaba dispuesta a seguir hipotecando más años de mi vida». De momento, no se arrepiente de su decisión: «En el instituto -dice- gano más y trabajo menos horas, aunque no me importaría ganar menos y seguir investigando si las condiciones fueran otras».

La encrucijada a la que se ha enfrentado Nuria Naverán es probablemente en la que también se encuentran decenas de investigadores gallegos que están en el extranjero y que dudan en volver a España o a Galicia para ser captados mediante un programa Ramón y Cajal o Parga Pondal. Temen que, pese a las promesas, no se les ofrezca una estabilidad una vez acabados los cinco años de contrato. Y más en un momento de crisis en el que los centros receptores apenas tienen fondos para contratar a personal nuevo.

«Se molestan en formarnos, pero luego nos dejan escapar. Se gastan tiempo y dinero en nosotros para luego dejarnos ir», constata la bióloga molecular, quien tampoco renuncia en el futuro a retomar la investigación si surge la oportunidad. «Más adelante -admite Nuria Naverán- me apetecería hacer investigación, pero porque yo quiero y me apetece, sin tener la presión de si mañana voy a comer o no».

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