Golpe a la biblioteca de Google

El Gobierno de EE.UU. pide a la empresa que revise su acuerdo con autores editores para la digitalización de libros y evite un pacto monopolista


Tampoco así. Eso es lo que el Gobierno estadounidense le ha dicho esta semana a Google sobre su biblioteca digital universal. La empresa informática lanzó su proyecto en el 2005. Pretendía escanear y colgar en Internet todos los libros estadounidenses y de otros países. La idea así vista sonaba maravillosa, todos los libros del mundo a un clic. Google comenzó su proyecto y poco a poco fueron apareciendo fragmentos de libros en Internet.

Pero? esos libros habían sido escritos por alguien, editados por alguna empresa y, en algunos casos, también traducidos por alguien. ¿Dónde estaban los derechos de autor? En el año 2005 el sindicato de autores y la asociación de editores estadounidenses demandaron a Google. Desde entonces, el gigante informático negoció un acuerdo con estas dos asociaciones. En octubre del 2008 llegaron a un pacto por el que Google aceptaba pagar más de 90 millones de euros a los autores cuyos textos había digitalizado sin su autorización. Además, se comprometía a crear una oficina que recibiría una parte de los beneficios obtenidos para compensar a autores y editores que hubieran aceptado la digitalización de sus libros.

Pero? el Gobierno estadounidense también tenía algo que decir. Y lo dijo. No aceptó el pacto porque contenía aspectos que violaban las leyes antimonopolio. Las partes se comprometieron a buscar un nuevo acuerdo. Y el jueves, representantes del Departamento de Justicia declararon ante un juez de Nueva York que este nuevo acuerdo revisado tampoco cumple las leyes estadounidenses.

El Departamento de Justicia reconoce, sin embargo, que se ha producido un «progreso sustancial» en el espíritu del acuerdo, pero este, según sus expertos legales, sigue sin atenerse a las leyes sobre «derechos de autor y prácticas antimonopolio».

El Gobierno estadounidense denuncia que el acuerdo deja en una especie de limbo a las llamadas obras huérfanas, aquellas cuyos autores no pueden ser identificados, de forma que la empresa informática pasa a ser la única poseedora de los derechos. Y además, Washington insiste otra vez en que es necesario que las compañías de la competencia puedan acceder a las obras con las mimas condiciones que Google.

Google, editores y autores tienen de plazo hasta el 18 de febrero para presentar ante el juez un nuevo borrador de pacto.

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