Gripe A, ¿la epidemia del márketing?

Los científicos defienden la actuación de la OMS, ya que fueron los países ricos los que decidieron sobreprotegerse comprando vacunas de más que ahora sobran


¿Ha actuado la OMS en connivencia con las farmacéuticas para a partir de un pánico exagerado aumentar las ventas de la vacuna contra la gripe A? La sospecha la ha levantado el presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, Wolfrang Wodard, quien acusó al lobby de los laboratorios farmacéuticos de organizar un pánico sin precedentes en torno a una pandemia que, a su juicio, nunca debió de haber sido declarada como tal. La OMS, dijo, «habría sucumbido a los intereses de firmas farmacéuticas que buscan enriquecerse con la histeria generada con la gripe A? Pero la Organización Mundial de la Salud, lejos de esconder la cabeza, ha ido de frente ante las acusaciones y ha encargado a una comisión externa de expertos independientes que revise su gestión de la pandemia. Mientras tanto, su directora general, Margaret Chan, activó también la defensa: «Todas las acusaciones son sin fundamento, son rumores sin evidencias, nosotros trabajamos para proteger a las personas», dijo.

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¿Activó la OMS el márketing del miedo?

Juan José Badiola, director del Centro de Enfermedades Emergentes cree que es injusto cargar ahora contra la OMS, al igual que otros profesionales consultados por La Voz. «Acusarla de estar en connivencia con las farmacéuticas es una pasada -señala-. No ha actuado mal, porque su obligación era esa, advertir de lo que podía pasar ante un virus del que en ese momento no se sabía nada. Ahora lo sabemos, pero antes no. Además, la OMS da su opinión, pero no impone a los países lo que deben de hacer». El genetista Salvador Macip y autor del libro Las grandes plagas modernas también defiende la actuación de la OMS, que no considera ni «exagerada ni desproporcionada», ya que «su obligación era prepararse para lo peor».

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¿Estaba justificada la declaración de pandemia?

De acuerdo con los criterios que se manejaban hasta el momento y se siguen manejando, sí. Es una pandemia porque el virus se ha extendido por todas las regiones del mundo y ha afectado a más de 200 países. Pero una rápida propagación de la enfermedad no equivale a una mayor gravedad, sino a su extensión y rapidez de propagación. Tanto la OMS como otros organismos sanitarios insistieron en esta precisión desde el primer momento.

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¿Supuso una alarma innecesaria?

La OMS declaró la pandemia el 11 de junio y, desde el momento en que lo hizo, en ningún momento destacó que la situación fuera grave. «Tenemos buenas razones para considerar que, a escala mundial, la gravedad de esta pandemia, al menos en sus primeros días, será moderada», dice literalmente el comunicado que difundió el organismo sanitario el mismo día de declaración de la pandemia. Lanzó, sin embargo, una advertencia: «Aunque la gravedad de la pandemia parece moderada en los países relativamente ricos, es prudente prever que el panorama se ensombrecerá cuando el virus se propague a zonas donde los recursos son limitados, la atención de la salud es mala y donde se registra una elevada prevalencia de otros problemas médicos».

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¿Por qué la alerta?

Alerta no es lo mismo que alarma. «Lo que hizo la OMS fue advertir de lo que podía pasar, no de lo que iba a pasar, porque no lo sabía, ya que se enfrentaba ante un virus desconocido, y lo hizo para que los sistemas sanitarios de los distintos países tomasen medidas de precaución y contención del virus», explica Juan José Badiola. Nadie, ni la propia OMS, sabía cómo iba a evolucionar la epidemia, pero sí que había que prepararse para cualquier tipo de contingencia, incluido el peor escenario.

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¿Existían razones para la preocupación pese a que en un primer momento se habló de un impacto moderado?

Sí. Primero, por la enorme velocidad de propagación del virus, ya que en apenas dos meses se extendió por todo el mundo y afectó a más de 200 países, lo que nunca antes había pasado, ya que lo normal hasta ese momento era que se difundiese en un período de entre seis y nueve meses. Por eso la OMS dijo en agosto pasado que «la epidemia no tiene precedentes». Y desde este punto de vista era cierto. Segundo, porque a nivel epidemiológico rompía con los patrones conocidos: entre un tercio y la mitad de los casos graves o mortales se han dado en personas jóvenes y de mediana edad que estaban sanas.

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¿Qué previsiones de afectados se manejaban?

La OMS advirtió desde el principio de la rápida propagación del virus, como así ocurrió, pero más catastrofistas fueron aún las previsiones del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), que anunció que podría llegar a afectar a entre un 40 y un 50% de europeos. Estas previsiones se utilizaron para preparar los equipos de atención en hospitales y centros de salud. «Hay que estar preparados para el peor de los escenarios», dijo en su momento la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas. Y el peor previsto para Galicia era un nivel de infección de entre el 30 y el 35% de la población gallega. En el pico máximo de gripe, sin embargo, la gripe no llegó a afectar ni al 15% de los gallegos.

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¿Qué recomendación se hizo sobre la vacunación?

En agosto pasado, la OMS dijo que «todos los países deberán de disponer de vacunas suficientes, dado que la pandemia es imparable». No cifró, sin embargo, cuántas eran necesarias. Se limitó, en colaboración con los científicos y agencias de otros países, a definir cuáles eran los grupos de riesgo sobre los que era necesario actuar y a insistir en la necesidad de vacunar a los sanitarios.

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¿De quién fue la decisión de comprar las vacunas?

De los propios países. La recomendación general, apoyada por la OMS, era que bastaba con vacunar, como mucho, al 30% de la población, porcentaje equiparable a los grupos de riesgo. «La OMS no ha obligado a nadie a comprar vacunas», asegura Juan José Badiola. Si Francia, Gran Bretaña o Holanda, entre otros países, hicieron encargos a los laboratorios para realizar vacunaciones masivas, con porcentajes superiores al 50% de la población, fue una decisión de cada uno de esos países. España, por el contrario, compró menos vacunas atendiendo al consejo de los expertos.

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¿Habría que levantar la declaración de pandemia?

La OMS mantiene la declaración y, de momento, no piensa cambiar de idea. «Es demasiado prematuro anunciar el fin de la pandemia de gripe, no sería ni prudente ni apropiado rebajar el nivel de alerta», aseguró en diciembre. «No es justo para los que han perdido seres queridos decir que no es una pandemia», dijo la directora de la OMS, Margaret Chan. El virus todavía podría mutar y, atendiendo a lo ocurrido en el pasado, podría venir una segunda e incluso una tercera ola con un virus más agresivo.

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¿El esfuerzo ha sido inútil? En absoluto, el mundo está mejor preparado para una futura pandemia aún más agresiva y ha recuperado el valor de las medidas preventivas de higiene para combatir los virus.

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