Los más jóvenes tampoco quisieron perderse la cita astronómica

La pequeña estrella Naro a pasó por el área recreativa de San Xoán sobre las doce de la noche, entre el martes y el miércoles, y dejó su rastro entre los adultos, que eran mayoría en el lugar. Diferente de las estrellas fugaces, que viajan por el cielo desde hace siglos, el origen de Naroa es muy conocido: nació en el País Vasco hace siete años y es nieta de un gallego.

Vino a pasar las vacaciones en Galicia con sus padres, su tía y sus primos de Cataluña. «Leímos en La Voz que había este evento y decidimos venir», explicó su madre, Yolanda García, que aprovechó para seguir todos los consejos publicados por el periódico. «Traje tres mantas», dijo, tras leer la sugerencia de Borja Tosal, vicepresidente de la Agrupación de Astrónomos Io, de acudir al sitio muy bien abrigado.

La extrovertida niña, que el mes que viene empezará segundo de enseñanza primaria, intentaba ejercitar la paciencia requerida por el fugaz fenómeno, aunque temía ser la única que no lograse ver una de las estrellas de paso por la Tierra. Pero luego soltó su primer grito de sorpresa, e imitó la trayectoria de la estrella con el brazo a su madre.

Durante la noche que pasó con su prima Raquel, de 16 años, Naroa aprendió que Júpiter se puede avistar desde la Tierra, y aún le quedó tiempo para acumular más estrellas fugaces a su nuevo currículo de astrónoma aficionada. Tendrá mucho que escribir en la tradicional redacción sobre las vacaciones, cuando vuelva a clases.

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Astronomía Tierra