Imagen:Álvaro Gantes e Iria Espinosa, que ganó el premio a la mejor ayudante, durante el concurso en Ifema

«Nos dieron mal 'foie', tempura de súper y setas congeladas»

Los gallegos que participaron en el Campeonato de España de Cocineros explican las condiciones lamentables del concurso


El Campeonato de España de Cocineros se ha llevado a cabo en unas instalaciones de barraca de feria y con un producto de baja calidad, injustificable para el nivel que se le presupone a un torneo de alto copete del que sale el representante para el Campeonato Mundial de Cocina Bocuse d'Or.

Así lo atestiguan Álvaro Gantes e Iria Espinosa, del restaurante coruñés Alborada, que compitieron el martes y pudieron constatar la chapuza organizada en el seno del Salón Internacional del Club de Gourmets. Y eso que el fallo del jurado concedió a Iria el premio a la mejor ayudante. El campeonato lo ganó el representante andaluz.

Álvaro e Iria cocinaron durante cinco horas en la mañana del martes. Al terminar estaban satisfechos con su trabajo, pero indignados con la organización. «El producto que nos dieron para trabajar, la materia prima, era pésima, cuando se supone que debería ser la mejor porque este certamen llevará el nombre de España al Campeonato del Mundo», explica Álvaro.

El cocinero pasa a detallar las dificultades que tuvieron con el producto oficial, un problema que afectó por igual a los diez participantes. «El bacalao de Noruega no era adecuado para cocinar, el foie era malo, y la tempura, la del súper. En nuestro restaurante usamos la mejor harina de tempura, japonesa», ejemplifica.

Pero lo que más sacó de quicio a la pareja fue el asunto de las setas. «Nos dieron Boletus pinícola, pero claro, congelado, porque la época de las setas es en otoño. No sé de quién es la culpa, pero es un desastre. Al menos la carne, extremeña, estaba bien», concede.

Iria Espinosa, «muy contenta» con el premio a la mejor ayudante que le concedió la organización, refuerza la exposición de su compañero y añade que «dieron mucho mejor producto en el Campeonato de Galicia», que ellos ganaron hace un mes. «Y si las bases del concurso son las mismas en el Campeonato de España, no es normal que se baje el nivel», lamenta.

Las instalaciones tampoco se salvan de las críticas. «Aparte del espacio tan pequeño que nos proporcionaron, había solo dos fuegos, así que tuvimos que pedir prestado uno más, eléctrico, a un compañero. Si no, no habríamos conseguido cocinarlo todo», asegura Álvaro.

El cocinero gallego estaba satisfecho también por el premio de su compañera. «Era lo que queríamos -recalca-, uno menor, porque ganar aquí es un marrón. Firmas un compromiso con la organización, pero luego tienes que dejar de trabajar durante un año para preparar bien el Bocuse d'Or, y conseguir que alguien te financie el millón de euros que cuesta participar».

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