La batalla por la fe se sube al bus

Echa a rodar en Barcelona la campaña publicitaria pagada por la Unión de Librepensadores que cuestiona la existencia de Dios e invita al disfrute de la vida


«Porque venía con prisa, que si lo llego a saber no me montaba en este autobús». María Jesús se indigna cuando se entera de que el número 41 que toma con asiduidad lleva colgada la polémica campaña publicitaria que comenzó ayer en Barcelona, cuyo lema reza: «Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida». Muchos de los usuarios no saben que están montados en el bus ateo, pero prácticamente todos conocen la noticia y comentan con naturalidad su conformidad, oposición o indiferencia hacia el eslogan publicitario. Precisamente ese era uno de los cometidos de esta idea, provocar debate y que se hable del tema. La iniciativa tiene sus orígenes en el Reino Unido, a raíz de un artículo en clave de humor publicado en el periódico The Guardian sobre los eslóganes religiosos que aparecían en algunos de los autobuses londinenses. La campaña británica lleva recaudados 150.000 euros y se ha trasladado a otros países, entre ellos España. «Que en nuestro país se pueda hablar de estos temas así demuestra la madurez que hemos alcanzado. Antes el solo hecho de cuestionar a Dios podía provocar una guerra. Hoy hablar de Dios ya no causa guerras», explica Albert Riba, presidente de la asociación que ha promovido este movimiento en Cataluña, la Unión de Ateos y Librepensadores UAL. «Mi lectura de la finalidad de esta campaña es que tomemos conciencia de que, exista Dios o no, lo que tenemos que hacer es vivir, por lo que no encuentro ninguna polémica o problema en ella», razona Carolina justo antes de abandonar el bus ateo.

Muy cerca, María Dolores, de madre gallega, reconoce que algunos se pueden sentir ofendidos, pero que el lema en sí es inofensivo: «Yo no pondría dinero en esta iniciativa, me parece una buena idea». Pedro, conductor de autobús de uno de los dos vehículos que llevarán la polémica frase durante 30 días por las calles de Barcelona, muestra indiferencia ante el revuelo montado: «Me da igual qué publicidad llevo, para mí es lo mismo». Comenta que la empresa en que trabaja le comunicó el día antes que le había tocado llevar uno de los autobuses ateos, más por los inconvenientes que le pudiese causar la prensa «que por si estaba o no de acuerdo», apunta. A María José, sin embargo, la campaña le parece ridícula. «No me gusta, no le encuentro razón de ser. Si cada uno empezara a hacer publicidad de sus creencias nos llenaríamos sin sentido de autobuses con campañas y anticampañas», a lo que añade entre risas que ha escuchado un rumor de que el Barça quiere financiar un autobús con el siguiente eslogan: «Dios existe. Es Leo Messi».

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