Un trasplante capilar como el de Bono cuesta entre 6.000 y 8.000 euros


Uno de los temores más comunes de los hombres en el umbral de los 50 es la pérdida del cabello, de ahí que los nuevos tratamientos contra la alopecia tengan cada vez más éxito entre el público masculino. Los políticos también recurren a la tecnología moderna para mejorar su aspecto. El caso más reciente es el del presidente del Congreso, José Bono, quien presume ahora de una cabellera mucho más sana y abundante, que, según los especialistas, pudo haberle costado entre 6.000 y 8.000 euros.

Lope Barral, director de la Clínica de Microinjertos Svenson Medical de Madrid, asegura que el trasplante de Bono «está muy bien hecho porque se ha logrado el objetivo: un cambio de imagen». El especialista considera que el político recurrió al microinjerto, una técnica moderna que al utilizar el propio cabello para el trasplante no supone ningún tipo de rechazo. Mediante esta técnica se extrae de la zona de la nuca una tira de cabellos que puede medir entre 8 y 20 centímetros de largo por uno de ancho. Esta tira se fragmenta en raíces para posteriormente implantarse, pelo por pelo, en la zona receptora. «Si se realiza una buena sutura esta intervención deja una cicatriz prácticamente imperceptible», asegura Barral. El coste del tratamiento oscila entre los 6.000 y los 8.000 euros, según la clínica y el caché del médico.

Para realizar los injertos es necesario utilizar la parte de la nuca puesto que «el folículo piloso que se extrae de esta zona no es tan susceptible a la caída», afirma el doctor Javier Cerqueiro, especialista en cirugía plástica, estética y reparadora. Los injertos en el cuero cabelludo se realizan de acuerdo al diseño que el paciente y el especialista han acordado previamente. Los resultados pueden apreciarse al cabo de dos o tres meses, pues el cabello va creciendo de forma gradual y no vuelve a perderse.

El trasplante de cabello es una alternativa costosa pero efectiva que permite a quien padece alopecia mejorar su imagen y aumentar su autoestima sin experimentar un cambio radical. «En un principio el paciente sigue siendo calvo, pero poco a poco va notando como va creciendo el cabello y se va sintiendo mejor», concluye Barral.

Quienes se someten a la microcirugía capilar deben ser muy cuidadosos con el cabello tras la intervención. Es necesario utilizar un champú adecuado, mantener siempre limpio el cuero cabelludo y aplicarse «vitaminas, aminoácidos y otros inhibidores hormonales que facilitan la regeneración capilar», considera Raquel Gea, propietaria de un centro capilar en Vigo. Resulta indispensable llevar una buena calidad de vida evitando en todo momento el estrés, que, en muchas ocasiones, puede ser causante de la pérdida del cabello.

Pese a la popularidad recién adquirida por los trasplantes, las cifras son aún conservadoras, sobre todo en Galicia. Así, por ejemplo, en un centro capilar de Lugo se realizan en promedio seis microinjertos en un mes, mientras que una clínica prestigiosa en Madrid puede atender hasta 30 pacientes interesados en lucir melena.

En los casos de calvicie total no es posible realizar un trasplante, por lo que los especialistas sugieren recurrir al implante capilar. «Esta técnica consiste en crear unas fibras sintéticas idénticas a las del pelo del cliente que se colocan con una maquinilla», asegura María Fernández Páez, especialista en cuero cabelludo del Centro Capilar Stetica en Lugo. El mayor riesgo de los implantes, afirma la experta, es el rechazo a las fibras sintéticas, lo que puede provocar una severa infección.

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