«La falta de mujeres en Asia provoca el aumento de secuestros y violaciones»

La escritora francesa revela que en el continente asiático hay cien millones de féminas menos que hombres por tradiciones como la dote o la selección prenatal del sexo


01/11/2007 02:00 h

La periodista francesa especializada en temas sociales Bénédicte Manier denuncia con cifras y datos la existencia de un déficit de más de cien millones de mujeres en el continente asiático. Se trata de niñas que no han podido nacer, a las que han matado poco después o han dejado morir a una edad temprana.

-¿Cuáles son las causas?

-Son tres. La primera es cultural, porque consideran un honor tener un hijo varón, que recibirá la herencia y el apellido. En segundo lugar, creen que una hija no sirve para nada, porque al casarse se va a marchar de casa. Y en sociedades que carecen de cualquier dispositivo de protección social es indispensable que los hijos se queden y sean el sustento paternal en la vejez, por lo que se considera que un hijo es útil, y una hija, inútil. En tercer lugar está la dote que tienen que pagar los padres de la novia, puesto que el matrimonio se considera una transacción financiera. Y hoy en día han alcanzado una cuantía tan alta que las familias se ven obligadas a vender bienes e, incluso, endeudarse para poder afrontar el pago.

-¿Qué consecuencias va a tener esta situación?

-La situación que se está dando en la India, extensiva al resto de Asia, es que hay una población de mil millones de habitantes, con 40 millones más de hombres que de mujeres. Esto se traduce en que hay muchos hombres que no pueden encontrar esposa. La falta de mujeres está teniendo como consecuencia un fuerte incremento de las agresiones sexuales, secuestros y violaciones. Aunque no existen estadísticas al respecto, la propia policía india reconoce un enorme aumento. También se está produciendo un importante aumento de la prostitución, llegándose a dar en algunas aldeas rurales hombres que alquilan a sus esposas a los solteros. Igualmente, se está intensificando el tráfico de mujeres, que se convierten en mercancía, con lo cual los hombres solteros con dinero pueden comprar una esposa a unas redes que van a buscarlas a la India, Nepal o Bangladés; y por entre 50.000 y 100.000 rupias, lo que puede costar aquí un teléfono móvil, consiguen una esposa.

-¿Cómo se puede luchar contra este fenómeno?

-Es bastante complicado, porque, por ejemplo, la dote está prohibida en la India, pero esta ley no se aplica, lo mismo que la de la selección prenatal del sexo del bebé. De hecho, los jefes de estamentos encargados de aplicar la ley, como pueden ser jueces o policías, pagan dotes y ejercen esta selección. Existe un estado de derecho, pero hay la tradición de no aplicar algunas leyes, por lo que existe impunidad. Lo que está claro es que hoy en día en la India, con el paso a una sociedad más próspera, no se sabe muy bien cómo combatir este fenómeno.

-¿Esto se produce en todas las clases sociales?

-Este fenómeno no está ligado en absoluto ni a la pobreza ni a la ignorancia, sino a la prosperidad que está experimentando la India. Antiguamente eran las castas privilegiadas las que realizaban estas prácticas, pero hoy son las clases medias prósperas las que las desarrollan. Hoy se da más en las ciudades que en los pueblos, y en los barrios acomodados de la clase media que en los chabolistas.

-¿Qué pueden hacer los países occidentales?

-Lo tienen difícil. Pero no somos nosotros quienes podemos dar lecciones, porque si se está produciendo este fenómeno es porque están imitando un modelo de vida occidental. Evitan tener hijas para no tener que pagar dotes y poder comprarse una buena casa o un coche. Tienen que ser los propios indios los que cambien la mentalidad.

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