«Así como el ADN está en todas partes, las matemáticas también»

Una aplicación sobre probabilidades permite obtener resultados de muestras genéticas

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santiago / la voz 12/05/2017 05:00 h

Hace años que las matemáticas se salieron de las aulas y las estadísticas para ponerse al servicio de la sociedad a través de las múltiples aplicaciones que se pueden obtener con el cálculo de probabilidades. Buena prueba de ello es la colaboración que el departamento de Matemática Aplicada de la Universidade de Santiago mantiene con distintos organismos que se sirven de resultados matemáticos para investigaciones y análisis que tienen que ver con el campo de la genética. Así lo dejó ver el profesor José Antonio Álvarez en un seminario que impartió ayer en el aula magna de la Facultade de Matemáticas y que se centró en las aplicaciones de la estadística y los números a la genética forense.

La precisión de esas pruebas es tal, que su departamento ha firmado un convenio de colaboración con el Instituto de Ciencias Forenses. «La aplicación nos permite obtener información de una muestra de ADN y hallar así el origen geográfico de la persona a la que pertenecen, el color de pelo y de ojos, la piel y ahora también la edad, aunque esto último lo estamos mejorando», subraya el profesor. «Nosotros disponemos de una aplicación en la cual introducimos el perfil de los marcadores genéticos de la persona y obtenemos un resultado».

¿Y cómo es posible saber de dónde procede una persona a través de una muestra genética suya? Cotejándolo con otras. «Se obtienen muestras de personas de ese mismo lugar y se cotejan los resultados. Para hallar la edad entran otros factores y es distinto, pero en todo caso, siempre se hace contrastando unas muestras con otras». Todo ello basándose en el Teorema de Bayes, que en la teoría de la probabilidad, es una proposición planteada por el filósofo inglés Thomas Bayes que expresa la probabilidad condicional de un evento aleatorio.

Esa aplicación es la clave de una colaboración que el departamento de Matemática Aplicada mantiene con el Instituto de Ciencias Forenses desde hace quince años, un convenio al que posiblemente se le pueda sacar todavía mayor provecho cuando se mejore la precisión del cálculo de la edad. «Eso es algo novedoso, utilizamos ya un test pero se puede mejorar y en eso estamos trabajando. Hoy en día, solo con una muestra genética no se puede calcular la edad, hay que distinguir la realidad de la ficción». De hecho, el profesor no sabe si las mejoras que están haciendo en la aplicación les permitirá datar exactamente la edad de una persona o solo hacer una aproximación. «Nos gustaría ser lo más exactos posibles, pero de momento no lo sabemos».

Además de colaborar en investigaciones forenses, el departamento de Matemática Aplicada trabaja también desde hace tiempo con el catedrático de genética de la Facultade de Veterinaria de Lugo, Paulino Martínez, y con el CSIC de Vigo en los estudios genéticos de los rodaballos, una especie que a lo largo de los siglos fue sufriendo metamorfosis. Una prueba más de las infinitas aplicaciones de las matemáticas al servicio de otras disciplinas y que el profesor Álvarez resume con una frase rotunda: «Así como el ADN está en todas partes, las matemáticas también».

Esa comunicación no es solo externa, sino también interna. El seminario en el que el profesor dio a conocer estos resultados es una iniciativa del departamento de Matemática Aplicada que tiene por objetivo «fomentar la colaboración entre los profesores del departamento y también con los alumnos». Es marca de la casa. «Creo que es muy importante que unos profesionales se comuniquen con otros científicos para que sus problemas se trasladen a las matemáticas y aportar así soluciones válidas para la sociedad».

El autor. José Antonio Álvarez es profesor de Matemática Aplicada en la Universidade de Santiago.

La cita. Impartió el seminario «Algunas aplicaciones de las matemáticas a la genética forense» en el aula magna de la Facultade de Matemáticas.

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