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«Os veciños facemos garda para ver como está o río pero esta nova inundación colleunos durmindo»

Alicia Cardama, vecina del lugar de Lamas, en Padrón, reclama soluciones después de ver cómo su casa se ha vuelto a anegar. La segunda inundación en menos de una semana

15 de enero de 2016. Actualizado a las 09:08 h. 10

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Está acostumbrada a ver el río Sar desbordarse y a que el agua le llegue al felpudo, pero sufrir dos inundaciones en menos de una semana ha agotado su paciencia. Alicia Cardama, la vecina del lugar de Lamas, en Padrón, que el viernes pasado contemplaba impotente cómo la fuertes lluvias y la crecida del río, anegaban su casa y destrozaban parte de sus enseres, ha visto esta noche cómo la situación aún empeoraba. 

«Dende o pasado xoves os veciños fixemos garda e comprobamos como está o río. Esta noite estivemos controlándoo ata as 03.00 e esa hora fúmonos durmir. Ás 05.00 horas, sen embargo, xa tíñamos a casa inundada. Esta nova inundación colleunos durmindo», se lamenta Alicia, que reclama que haya municipales que hagan rondas para informar de la situación y, sobre todo, que se limpie el río. 

Para la mayoría de los vecinos, además, estos reveses se podría haber evitado si les hubiesen hecho caso cuando reclamaron que la nueva carretera de circunvalación de Padrón se construyese levantada para permitir el paso del agua de las pluviales.

Esta noche el agua acumulada en la cocina de Alicia se elevó hasta los 10 centímetros, una situación que, ahora sí, califica de «hecatombe». La nueva inundación ha afectado a todos los electrodomésticos de la cocina, a los muebles del salón y a los del comedor. «Non me deu tempo a levantalos», aclara la dueña, madre de un niño de dos años y medio y de otro de tres meses. «Tamén temos o coche inundado», añade. «Non é casualidade sufrir dúas inundacións en tan pouco tempo», se queja Alicia. 

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La situación en el resto de casas de Lamas, que casi se quedó aislada, no es mejor. Alicia subraya cómo en una casa rural, ahora sin huéspedes y vacía la pasada noche, el agua acumulada llega al metro y medio. «Os seus donos non poden pasar, so contemplar a desgraza dende fóra», añade esta vecina. 

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