«Las casas antiguas están pensadas para un consumo energético mínimo»

El experto Adrián Martín destaca el valor medioambiental de cada elemento constructivo

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Adrián Martín explicó las funciones de los elementos constructivos del casco.

SANTIAGO / LA VOZ 25/05/2016 13:20 h

El casco histórico de Santiago, como todas las zonas monumentales del mundo, es admirado por miles de personas que fijan sus miradas «en lo estético, pero la majestuosidad de una zona noble como la de Santiago también puede verse desde el punto de vista medioambiental». El arquitecto Adrián Martín analizó en un taller organizado por el Consorcio de Santiago inaugurado ayer por el alcalde, los elementos constructivos del casco compostelano «desde la vertiente del valor energético, porque están creados en un momento histórico en el que la energía era un bien escaso. Las casas fueron pensadas para funcionar con el menor consumo energético posible». Cada uno de los elementos tiene una función más allá de lo estético y «son el resultado de cientos de años de evolución constructiva. Son producto de muchas pruebas y errores, hasta dar con la solución».

La parte más importante, y en la que «la inversión será más rentable a largo plazo es el tejado. Lo que dicen las abuelas acerca de ponerle el gorro al niño, porque se le escapa el calor por la cabeza, es aplicable al edificio. El calor se escapa por el tejado, y un buen aislante supone un ahorro energético elevado en todo el edificio, no solo en la planta inferior al tejado».

Otro de los elementos más característicos de las viejas construcciones son los muros, que «tienen una capacidad espectacular para regular la temperatura. Son un excelente acumulador térmico». Las ventanas más típicas de las casas de Santiago no solo carecen de marco, sino que están situadas en línea con la fachada «lo que garantiza una protección frente al agua de lluvia», pero «también brindan una adecuada ventilación. Precisamente el código técnico actual prevé que las ventanas estén dotadas de micro ventilación, es decir, que no sean completamente estancas. Esto ya se inventó hace siglos». Para solucionar la climatización, «se instalará una segunda ventana interior, que protege pero no resta valor medioambiental ni estético a la exterior».

Ante las críticas por la obligación de conservar la madera en las ventanas y en las galerías, Adrián Martín tiene claro que «lejos de la creencia general, la madera es mucho mejor que cualquier otro elemento. Tiene que estar bien construida y bien instalada, pero la madera es perfecta como elemento aislante. En países como Suiza, Francia y Austria, entre otros, usan la madera en los edificios públicos porque apuestan por la mejor solución». Martín considera que las reticencias se deben «a un posible mal acabado, pero si se hacen bien las cosas es para toda la vida». La madera, por ejemplo, de las galerías tiene que «cubrirse con una pintura porosa, porque debe estar seca y tiene que respirar. Hay un material, Lasur, que se usa actualmente, que garantiza su durabilidad y se puede pintar encima con una pintura porosa».

La propia galería es un «elemento de protección contra el agua, y por eso se coloca en la parte superior de la fachada, que es la zona más expuesta, y permite proteger los pisos inferiores de la lluvia. En cierta forma, también del viento». Otro elemento que «suele estar en entredicho es el muro que se sitúa detrás de la galería, y que muchos piden que sea retirado para dar amplitud a las salas o para ver el exterior. Gran error». La galería «es un elemento de captación de energía solar, funciona como un invernadero doméstico, siempre que no se altere». El muro, que se conoce como Trombe, «sirve para acumular el calor, que se va descargando a lo largo de entre seis u ocho horas. Eliminar el muro Trombe es una aberración, que hay que explicar al propietario».

Otra de las «locuras» es sustituir el lucernario de las escaleras o cambiar la ubicación de la escalinata, porque «este hueco recoge luz natural y es un sistema de ventilación, que contribuye a la salubridad».

Adrián Martín. Arquitecto experto en construcción eficiente, en el despacho Aestudio Arquitectura. En el 2007 recibió el premio extraordinario Fin de Carrera, y el Colegio de Arquitectos premió en el 2013 su trabajo en la Facultad de Derecho de Coruña.

Ciclo del Consorcio. Los talleres organizados para esta semana por el Consorcio de Santiago en colaboración con el Concello, están abiertos a los ciudadanos para que mejoren la gestión energética de sus viviendas. Esta tarde interviene, a las 19 horas, Adolfo Montero, director de la oficina técnica de la empresa Maderas Besteiro, de Lugo. Los talleres se celebran en la primera planta de la Galería Sargadelos, en la rúa Nova.

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