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Un hijo de Gallardón ultima un proyecto de hostelería en Santiago

El restaurante se llamará Auga e Sal y abrirá en la rúa Fonte de Santo Antonio. La capital gallega se prepara para un nuevo bum de aperturas en el sector. Varios empresarios y cadenas buscan local

santiago / la voz, 13 de enero de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 48

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En este local se instalará el restaurante del hijo de Gallardón

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Algunos ya han puesto el aperitivo, a otros les falta la guinda y unos cuantos están calentando el horno para intentar cuajar. Pero todos tienen Santiago en su cabeza. El 2016 viene cargado de nuevos proyectos de hostelería que se encuentran en estos momentos en diferentes fases de gestación. El más inminente es el anunciado regreso de Toñi Vicente a Compostela, pero no será la única apertura sonada, o al menos llamativa. El hijo mayor del exministro Alberto Ruiz-Gallardón, abogado de profesión aunque relacionado con el sector de la hostelería, también se adentrará en el mundo de los fogones y ha elegido Santiago para hacerlo, la ciudad en la que se casó hace tres años con la gallega María Teresa Touriñán -con la que acaba de tener un hijo- y en donde se ha instalado. La operación lleva gestándose varios meses, pero finalmente ha cuajado al conseguir cerrar el alquiler de un local que se encuentra ubicado en el número 8 de la rúa Fonte de Santo Antonio, en el entorno de Virxe da Cerca.

El restaurante, que, en principio, podría abrir en tres meses, se llamará Auga e sal y en sus 160 metros cuadrados de superficie (que incluyen un patio) dará comida a cuarenta comensales. El encargado de los fogones para este ambicioso proyecto será el cocinero compostelano Summa Castro, quien, a sus 32 años, cuenta con una importante experiencia en el mundo de la cocina. Hasta hace unos meses formaba parte del Culler de Pau, restaurante con estrella Michelin ubicado en O Grove. Anteriormente había trabajado también en O Curro da Parra, en pleno casco viejo de la capital gallega, y en Ibérica, el restaurante de comida española más prestigioso del Reino Unido.

Alberto Ruiz-Gallardón Utrera se muestra encantado con Santiago, lo que le ha empujado a dar un vuelco a su vida y a establecerse en la capital gallega. Integrado también en el mundo de la hostelería compostelana, aplaude los últimos movimientos en el sector. Valora como «fantástico» que nombres reconocidos como Toñi Vicente regresen a la actualidad compostelana. 

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Alberto Ruiz-Gallardón junto a su padre, durante su boda en Santiago

Falta de bajos adecuados

Un factor que, sin embargo, está retrasando el asentamiento de otros negocios que antes o después tendrán acomodo es la falta de bajos adecuados. Es el caso de una conocida cadena de alimentación, con problemas desde hace tiempo para dar con un espacio con los permisos necesarios, según confirman en agencia inmobiliaria Quatrium, donde al mismo tiempo están tratando de gestionar sendos alquileres a otros dos emprendedores que quieren abrir su negocio hostelero cuanto antes.

Además, los propietarios de un conocido restaurante implantado con éxito en la costa de Barbanza quieren entrar en el mercado compostelano y tienen fijada su mirada, como casi todos, en el casco histórico.

En otro formato, el de la franquicia, también busca presencia Casa Galeguesa. Se trata de un negocio que trabaja con carnes de calidad y hamburguesas gourmet, que ya abrió en Vigo y que pretende expandirse a Santiago y A Coruña.

La apuesta de Siro González

La creciente demanda de espacios para negocios hosteleros «es evidente», según los agentes inmobiliarios consultados, que solo ven dos dificultades al bum: la dificultad para obtener nuevas licencias y los «altos precios» en los que viven instalados algunos propietarios. El casco histórico sigue siendo el primer objetivo por el tirón del turismo y la aceptación que tiene «entre los propios compostelanos para salir». Pero hay vida en otros barrios. Siro González, tras más de una década en el Calderón y una estancia más breve en el Caney, cumple ocho semanas al frente de un restaurante que lleva su nombre en el número 128 de Rosalía de Castro. «Sé que estoy fuera de la zona habitual, pero el local es majo, la acogida ha sido buena y Santiago sigue siendo un buen mercado», admite.

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