«La sexualidad es para mí la madre de todas las batallas»

Explicó su idea de la figura de «asistente sexual», para facilitar a personas dependientes que mantengan relaciones

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santiago / la voz 25/11/2015 10:28 h

Para «articular una propuesta política concreta que llegue a convertir la asistencia sexual en un derecho algún día», Antonio Centeno promueve en Cataluña el proyecto Yes we fuck, del que habló ayer en la Facultade de Ciencias da Educación. Fue la primera actividad sobre este asunto del movimiento Vida Independente (VIGalicia), según indica su presidenta, Anxela López Leiceaga. Centeno intervino en una jornada sobre asistencia afectivo-sexual para personas grandes dependientes, por su diversidad funcional.

-¿Cómo surge el movimiento para reclamar asistentes sexuales?

-La idea es que las personas con diversidad funcional, además de recursos materiales, para tener una vida independiente necesitamos un cambio de valores sobre nuestra realidad. Y es muy importante la sexualidad, que se nos visualice como cuerpos que desean, romper con esas dinámicas que nos ven como niños. Queremos politizar esa cuestión, que se tenga en cuenta en la organización política y social; que no se vea la dependencia como una cuestión natural.

-¿Qué entiende por asistente sexual?

-Hay diferentes ideas y propuestas. Existe la figura de asistente personal, que apoya en las tareas cotidianas, se convierte en las manos y en los pies para que la persona con diversidad funcional haga lo no puede hacer por si misma, por sus diferencias funcionales. El asistente sexual tiene eso en común, circunscrito al terreno sexual: dar apoyo para hacer lo que no puede hacer por sí misma. Hay que delimitar funciones, expectativas por ambos lados, y cuáles son los roles.

-¿Puede confundirse con la prostitución?

-Es otro tipo de servicio, aunque ambas figuras compartan el realizar un trabajo sexual. Quien es asistente sexual favorece el acceso de otra persona al propio cuerpo, y eso constituye un derecho. Por eso defiendo como opción más razonable crear una nueva figura de asistente sexual.

-¿Qué pretenden con el documental «Yes, we fuck»?

-Es un título muy provocativo, con el objetivo de romper esa primera barrera, que es la de quienes piensan que las personas con diversidad funcional no tenemos sexualidad. Queremos llegar a un público amplio. Hasta el 15 de diciembre se puede ver en la plataforma Filmin.

-¿Es esta una batalla difícil?

-La sexualidad es para mí la madre de todas las batallas, para que se acepte que reclamamos también nuestro cuerpo para el placer. Hay que romper con esas lógicas productivistas que reducen la persona a una cuestión utilitaria. Por eso es algo muy potente políticamente.

ANTONIO CENTENO DIRECTOR DEL PROYECTO «YES WE FUCK»

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