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«Descarrilé, qué voy a hacer», dijo el maquinista tras el accidente

El maquinista, Francisco José Garzón, de Monforte, salió desconsolado del tren

Santiago de Compostela, 25 de julio de 2013. Actualizado a las 09:46 h. 128

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El de ayer fue el primer accidente mortal en vías de alta velocidad que se registra en España. Los trenes Alvia -como el 730 que descarriló en el núcleo de Angrois, a pocos kilómetros del caso urbano de Santiago de Compostela- entraron en funcionamiento a mediados del año año 2006. Es un servicio ofrecido por Renfe y se trata de trenes que cubren trayectos de larga distancia. Otra de sus características es el hecho de circular a una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora. Son, por otra parte, unos trenes capaces de operar tanto en ancho internacional como en territorio de la península Ibérica con la misma locomotora. Ello es posible porque pueden cambiar de ancho incluso sobre la marcha.

Pese a ser un transporte seguro, no está libre de tragedias. La del maquinista, Francisco José Garzón Amo, que ayer salió con vida y ayudó a rescatar a las víctima es una de ellas. «¡Descarrilé, ¿qué voy a hacer, qué voy a hacer?!», decía mientras hablaba por teléfono, según algunos testigos. A última hora de ayer, el recuento de afectados se quedaba en al menos 60 muertos, 111 heridos identificados y una veintena más permanecían en estado muy grave. Familiares de las víctimas y centenares de personas se acercaron hasta el lugar del descarrilamiento una vez conocido el suceso.

Puesta en marcha de los Alvia

Los trenes Alvia, además de para contribuir a reforzar la presencia de la alta velocidad en España, gestada desde principios de los 90, se implantaron a mediados del 2006 para solucionar la carencia de aquellos que, aún siendo de alta velocidad, no podían circular por las líneas convencionales debido a la diferencia existente en el ancho de vía. La posibilidad de transitar indistintamente por una y otra es la principal razón de la implantación de estos Alvia, específicamente diseñados para poder salir de las nuevas líneas y continuar por las otras. Cuando hace este cambio, disminuye la velocidad punta, que pasa a ser de 200 kilómetros por hora. Su puesta en marcha permitió que numerosos puntos que no disponían de alta velocidad sí pudiesen acceder, con este tipo de trenes, a un menor tiempo de viaje. Su entrada en funcionamiento llegó con la inauguración del primer tramo de la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Barcelona-Francia.

Los trayectos existentes

Son algo más de una veintena los trayectos que ofrece Renfe en España a bordo de un Alvia. Según especifica la propia compañía en su web, la mayor parte de ellos parten de Barcelona y Madrid, con destino a numerosas ciudades del país. Los trenes Alvia ponen a disposición de sus usuarios dos clases: una preferente, con un precio algo más elevado, y otra turista.

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