Sus majestades llenan Santiago

El buen tiempo contribuyó a que las calles se abarrotaran durante el paso de las carrozas

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Los niños fueron los grandes protagonistas de la cabalgata y estuvieron atentos durante todo el recorrido. Álvaro ballesteros

Una excelente temperatura fue determinante para que Santiago se volcara con los Reyes Magos en las horas previas al inicio del reparto de los regalos en los hogares de la ciudad. Ni la lluvia ni el frío, como en años anteriores, hicieron su aparición por lo que la jornada lució especialmente brillante y emocionante para los niños de Compostela. Desde una hora antes de la llegada de sus majestades a la estación del ferrocarril, numerosos grupos de santiagueses se apresuraban para hacerse con el mejor lugar para ver el desfile en todo su esplendor. Los Magos de Oriente, sabedores de que los niños les esperaban expectantes abarrotando las calles de la ciudad, no perdieron mucho tiempo y subieron en las carrozas que les esperaban a los pies de la escalinata de la estación. El recorrido arrancó y, desde el primer segundo se sabía que la cita de este año iba a ser multitudinaria. Un grupo de voluntarios de Protección Civil se encargó de controlar, junto a la Policía Local, todo el desfile para evitar que se produjera cualquier tipo de incidente. La policía también mantuvo controles en los entornos de las calles cortadas para ofrecer recorridos alternativos a los conductores.

En la rúa Santiago de Chile no cabía nadie más y la cercana Frei Rosendo Salvado era un hervidero de gente dispuesta a no perderse detalle. Las flores recién plantadas de la antigua fuente de la praza Roxa no vivieron ayer su mejor momento y, con toda probabilidad, el lunes tendrán que ser respuestas por la brigada. Como todos los años, Melchor, Gaspar y Baltasar escucharon a su paso los «vivas» de los niños y las peticiones de caramelos. Unas golosinas que no dejaron de lanzarse a lo largo de todo el recorrido desde las carrozas reales y desde las otras dos de fantasía que iban detrás. Aunque este año no eran necesarios los paraguas, algunos estuvieron presentes sirviendo como perfectos caza caramelos.

Praza do Obradoiro

El desfile lo cerraban dos trenes turísticos, en los que iban numerosos niños disfrazados. Estos, junto a los pequeños que iban en las carrozas reales, fueron los primeros en acceder al pazo de Raxoi para saludar y realizar sus últimas peticiones a los tres magos de Oriente.

Si el recorrido estaba abarrotado de público, la praza do Obradoiro también congregó a muchos grupos de niños y adultos pendientes de la llegada de los Reyes Magos. Ante la dificultad para poder verles durante el paso por la ciudad por la gran cantidad de gente, muchas familias se desplazaron directamente al Obradoiro para hacer pacientemente la cola que les permitiera acceder al Concello. La de ayer era una noche agradable para aguardar el turno.

Ya en Raxoi, algunos niños aprovecharon para recordar sus peticiones, entregarles cartas de última hora y pedirles más caramelos. Los Reyes Magos recibieron a todos los que aguardaron su turno ante Raxoi y hasta accedieron a hacerse fotografías con los pequeños.