Los concellos de Brión y Oroso no han organizado este año talleres de conciliación familiar y laboral porque en ninguno de los dos casos la demanda de este tipo de servicios fue suficiente para mantener sus actividades, que se venían organizando de forma exitosa e ininterrumpida desde hace años.
Brión fue el primer municipio en dar de baja estos talleres después de que en el período de reserva de plaza apenas se recibiesen cinco solicitudes. Un número a todas luces insuficiente. Pero en el caso de Oroso, el Concello hizo un segundo intento y decidió ampliar el plazo para continuar con el programa, ya que el número mínimo fijado para contratar el servicio era de diez niños anotados.
En primera instancia solamente se apuntaron cinco, y tras el segundo plazo, la preinscripción creció a ocho, una cifra que no fue suficiente, aunque en este concello reconocen que tras haber renunciado al programa hubo familias que quisieron anotarse pero ya era demasiado tarde.
Ambos ayuntamientos vinculan abiertamente la caída de la demanda a que cada vez son menos las familias en las que todos sus miembros están trabajando, por lo que, añaden, la conciliación ya no es un problema y en muchos casos se opta por reducir costes y el miembro de la familia que ha dejado de trabajar se ocupa de atender a los niños en vacaciones.
La caída de demanda en ambos casos es especialmente llamativa porque en los dos concellos hubo convocatorias en las que el número de niños y niñas anotados rondaba el medio centenar, una cifra muy alejada de los datos de este Nadal.