Las condiciones meteorológicas de la jornada parecían apuntar a lo contrario, pero la convocatoria festiva del Concello en el Obradoiro para despedir el año resultó todo un éxito. Las predicciones para la media noche eran de escasa lluvia, en el caso de que llegase a haberla. Pese a lo que cayó durante el día, en ello confiaba el concejal de Festas, Francisco Noya. Y así fue, con lo que la plaza comenzó a animarse pasadas las 11, cuando la orquesta Israel tomó el escenario situado delante del Hostal para calentar el ambiente antes de que la Berenguela anunciase el cambio de año. Y tras las campanadas y las habituales felicitaciones, el conjunto retomó su repertorio para recibir el 2013.
Al final, más de 3.000 personas, afirma Noya, llegaron a concentrarse en la plaza hasta la 1.30, en que comenzó a descender la presencia de compostelanos y visitantes en el principal escenario festivo de Nochevieja en la ciudad. El principal, por su capacidad de convocatoria, pero no el único, porque fueron muchos los compostelanos que también decidieron celebrar el nuevo año en cenas y cotillones organizados en hoteles y establecimientos de hostelería o en otros locales de ocio después de cenar en familia.
Más que en el 2011
El año pasado la concentración del Obradoiro no había llegado a las 2.000 personas. Entonces, la austeridad aconsejó al Ayuntamiento prescindir de las bolsas de cotillón, un detalle que recuperó en esta ocasión sin renunciar a la senda de la austeridad. De hecho, el gasto de la fiesta decreció un 5 %. Finalmente se repartieron 1.400 bolsas, 400 más de las requeridas en el pliego para contratar el servicio. Las adicionales fueron una mejora del adjudicatario.
Su reparto se dejó notar en la ambientación de un recinto que, además de con las uvas y el familiar sonido de la Berenguela, recibió el 2013 con una pequeña sesión de fuegos de artificio.
La práctica ausencia de lluvia «foi clave para o éxito» de una celebración que parece asentarse ya en el Obradoiro. Allí se hizo por primera vez el pasado año al estar A Quintana ocupada por la pista de hielo. Hasta entonces, aquella había sido la referencia para la noche de fin de año desde que el Concello decidió incorporarla a su programación festiva habitual. Cuestiones técnicas parecen haber decidido ya el recambio definitivo. Y es que los escenarios móviles que suelen traer ahora las orquestas no entran en A Quintana por las limitaciones físicas de su único acceso rodado.