Las comisiones de fiestas salvan sus programas con dificultades

La crisis complica la recaudación de fondos puerta por puerta

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Los vecinos de Sar disfrutan con la charanga de la sesión vermú gracias al trabajo de la comisión de fiestas. Álvaro ballesteros

El verano es época de fiestas patronales, pero las parroquias trabajan duro prácticamente todo el año para que, en los tres días que suelen durar las celebraciones, salga todo a pedir de boca. Ir puerta por puerta recolectando dinero para costear la verbena nunca ha sido un trabajo fácil, pero cada vez se vuelve más complicado. La situación económica actual le está poniendo las cosas difíciles a las comisiones de fiestas, que tienen que hacer malabares para conseguir orquestas decentes sin salirse del presupuesto.

Los vecinos colaboran como pueden y los que llevan toda la vida viviendo en el barrio hacen un esfuerzo por ayudar a los organizadores. Más difícil lo tiene la comisión con los nuevos habitantes. En lugares como Bertamiráns, que funcionan como dormitorio de Santiago, los nuevos vecinos no están tan dispuestos a colaborar como los lugareños, bien porque no se sienten identificados con la zona o bien porque las fiestas a las que acuden son las de su lugar de origen. El caso es que en pocas ocasiones la organización festiva puede contar con sus aportaciones. Muchas comisiones de fiestas han optado por imponer una cuota fija que oscila entre los 50 y los 70 euros. No todos los residentes pueden afrontar ese gasto, por lo que algunos hacen pequeñas aportaciones de 20 o 30 euros. Estos donativos no suelen ser suficientes para conseguir un buen presupuesto. El segundo recurso de la organización es un libro de publicidad en el que se incluyen anuncios de los comercios de la zona. Cuando estas dos opciones no bastan los vecinos organizan sorteos y ventas de lotería a lo largo de todo el año para incrementar los ingresos.

Tras todo este trabajo toca hacer balance de lo recaudado, unos 40.000 euros sería un presupuesto modesto teniendo en cuenta que algunas orquestas cobran hasta 20.000 por actuar una noche. La mayoría de las comisiones no se pueden permitir ese lujo ya que tienen que amenizar tres verbenas y tres sesiones vermú. Para que los vecinos queden satisfechos la fiesta no puede decepcionar ningún día, una difícil misión a la que la organización se enfrenta cada año.

«Temos unha cuota fixa de 60 euros pero a xente pode aportar menos, máis é moi raro»

Carmen Pérez

«Las familias de siempre siguen colaborando pero la gente nueva no se implica»

Javier Sexto