Un museo de la radio en Negreira

Un matrimonio colecciona 130 de estos aparatos y relojes antiguos

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

Fue sastre antes que camarero en A Coruña y que trabajador en el ferrocaril en Suiza. José Luis Godoy Barbazán, natural de Urdilde (Rois), tras sus veintisiete años de residencia en tierras helvéticas, conserva un auténtico museo de radios antiguas y relojes de pared, más de un centenar, que guarda en su casa de Portocamiño, en la parroquia negreiresa de A Pena, donde junto a su esposa, Manuela Rey Rey, relata a quienes les visitan cómo fueron reuniendo esta colección difícil de encontrar en un domicilio.

José Luis Godoy emigró a Suiza en 1980 para afincarse en Berna, donde aún vive su hija Mary. En los años 90 trasladó allí a su familia, y cuenta que al poco tiempo, «cando tiven o meu primeiro coche, os domingos ía polos mercados de antigüedades vendo o que había, e fun comprando aparatos de radio que eu mesmo trataba de reparar». Más tarde se fijó en los relojes de pared, de péndulos, de pesas, pero también de mueble. En total, hoy en día posee 62 radios antiguas de diferentes modelos y unos 65 relojes, aparte de algunas máquinas de coser.

La afición por las radios le venía de joven, pero en Suiza quiso adquirir una para escuchar los partidos de fútbol de España. «Empecei cunha ducia de radios, e como a muller traballaba no Centro Galego de Berna, eu os domingos recorría sitios buscando aparatos vellos para reparar», cuenta José Luis, quien se trajo toda su colección de Suiza en un camión.

Es tal la variedad de aparatos que conserva, que resulta difícil clasificarlos: «A maioría son radios, pero hai moitos con tocadiscos na parte superior, e incluso un deles ten o espazo para unha televisión, de madeira, claro»; y, lo mejor de todo, dice: «Funcionan case todos, pero non os reparei eu, senón un técnico amigo meu que foime axudando, a algúns meténdolle bobinados e a outros conseguindo pezas ou cambiándolles a madeira». La colección está dominada por los míticos Saba, aunque los hay de otras marcas como Grunding, Loewe, Siemens, Telefunken o Nordmende.

José Luis Godoy señala que no los regala, únicamente lo hizo con los relojes de madera, «á miña nai, por exemplo», pero lo cierto es que posee tantos -eso si, «ningún é Rolex»-, que en la sala donde los guarda ya no le queda casi espacio, de ahí que fuese invadiendo las paredes de toda la vivienda hasta el punto de competir con su mujer, Manuela, aficionada a pintar cuadros y realizar manualidades que aprendió en los cursos del Concello: «Eu dígolle que ten que sacalos, pero aquí siguen colgados por toda a casa, e mesmo os que son de moble», relata con cierta sorna Manuela, al tiempo que se muestra orgullosa del trabajo de su marido, que avisa que no es relojero, «aínda que moitos veñen aquí pensando que si son».

Este matrimonio de Negreira conserva aparatos de radio y relojes con más de 130 años de antigüedad. Los hay de 1950 que incluso conservan su garantía y un documento de su compra, pero también los hay datados en el año 1947. De algunos guardan especial recuerdo por el arduo trabajo que les costó comprarlos: «Algún tardei ata tres días, despois de ir varias veces a regatearlle ó vendedor», dice José Luis Godoy. Y anécdotas como cuando, ayudado por su hijo, cargó dos relojes de mueble en la vaca del coche, «xa que o trato era que me levara os dous, ou ningún», afirma.

Saber más...