La Consellería de Sanidade abrió un Registro autonómico de voluntades anticipadas en febrero del 2008, donde se presentaron las instrucciones previas de 1.278 personas residentes en Galicia hasta finales del año pasado. El dato lo reveló Miguel Anxo García, psicólogo y presidente del Comité de Ética Asistencial del área sanitaria de Santiago, quien participó en un acto sobre el tema organizado por la asociación de daño cerebral Sarela.
Las instrucciones previas son un derecho amparado por la legislación, afirmó García. El documento debe hacerlo una persona mayor de edad, capaz y libre, que exprese su voluntad, con objeto de que se cumpla, si llega a situaciones en las que no sea capaz de expresarla personalmente, sobre los cuidados y el tratamiento de su salud o, una vez fallecida, sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos. Esas instrucciones previas podrán revocarse también libremente en cualquier momento, dejando constancia por escrito.
Miguel Anxo García resaltó el elevado desconocimiento que manifiestan sobre este tema la mayoría de los pacientes, e incluso hasta un 30 % del personal médico, según estudios realizados los últimos años en España. Defiende que el trámite pueda hacerse en los hospitales, pero en Galicia solo se facilita en el de Ferrol, afirma.