Los atracos a un banco de Brión y a otro situado en el Ensanche de Santiago y a un establecimiento de compra-venta de oro de este mismo barrio compostelano han sido resueltos por la Policía Nacional, que ha detenido a un vecino de la ciudad de 46 años de edad que ha ingresado en prisión tras declarar ante el juez.
El presunto autor de los tres atracos actuó siempre de la misma manera: a cara descubierta, a plena luz del día y armado con un cuchillo de considerables dimensiones. Un proceder que facilitó las tareas de identificación a los investigadores. En total se hizo con 10.000 euros.
Noviembre
El primero de los atracos se remonta a noviembre del año pasado y fue el que sufrió una sucursal bancaria del barrio del Ensanche. El ladrón amenazó con un cuchillo a uno de los empleados, logró hacerse con un botín de 2.000 euros y se marchó del lugar rápidamente.
El siguiente atraco ocurrió no lejos de allí, en un local de compra-venta de oro. Al detenido se le acusa también de detención ilegal por este incidente, ya que encerró en un cuarto trastero a la encargada del establecimiento y a su sobrina, que es menor de edad. Las dos víctimas fueron además amenazadas con el cuchillo para exigir que se abriera la caja fuerte. La dueña le entregó entonces los 2.000 euros que tenían en aquel momento y el atracador abandonó el lugar sin esperar a que se abriera la caja, pero las dejó allí encerradas.
Robos de subsistencia
El tercer atraco del que se le acusa fue el de una oficina bancaria de Brión, de la que se llevó 6.000 euros tras amenazar con un gran cuchillo a un empleado. En aquella ocasión huyó a pie.
Los investigadores del grupo UDEV de la Brigada de Policía Judicial lograron identificar y detener al presunto atracador, que vivía en Santiago sin levantar sospechas entre sus vecinos. Anteriormente había residido en Barcelona, donde se le atribuyen numerosos antecedentes por delitos similares. Parecía haber abandona aquella vida, pero la policía considera que perpetraba los atracos como recurso de subsistencia y que solo actuaba cuando se le había agotado el dinero del golpe anterior.