Cardiología del Clínico inició a finales de 2007 un programa para tratar la insuficiencia cardíaca con el que redujo las muertes por este problema «de forma significativa», en valoraciones del cardiólogo Alfonso Varela: cuando empezaron fallecían el 16 % de las personas afectadas, y tras seguir los 800 primeros casos se verificó una disminución hasta el 9,6 %, en total un 40 % menos, en tres años.
«Ese 40 % de pacientes fallecen más tarde», sostiene. José Ramón González Juanatey, jefe de Cardiología, destaca la importancia de esta mejora, pues «la insuficiencia cardíaca es la primera causa de ingreso en el hospital de mayores de 60 años y una enfermedad responsable de un gran gasto sanitario».
El Clínico organizó una sesión con Jordi Bruguera y Cortada, del Hospital del Mar de Barcelona, quien explicó un proceso de atención integral a este mal cardíaco, que se considera de referencia por sus buenos resultados. «En el año 2000, cuando comenzamos, teníamos unos registros de mortalidad por insuficiencia cardíaca semejantes a Escocia, de un 50 %, y en diez años se han reducido hasta el 5 %. Además, ahora el paciente tiene mejor calidad de vida», afirma.
El principal cambio consistió en que «antes se trataban los pacientes cuando se descompensaban e iban al hospital. Ahora se hace antes y se evitan esas descompensaciones que les llevaban a urgencias».
Educación de pacientes
Para lograrlo se coordinan especialistas médicos del hospital y de atención primaria, y personal de enfermería de ambos niveles. Se insiste además en la educación del paciente, para que controle su peso y tensión arterial, respete el tratamiento, no consuma sal en exceso, o avise si toma medicamentos como los antiinflamatorios, que pueden interferir con los prescritos para la insuficiencia cardíaca.
González Juanatey señala que en Santiago se trabaja en esa línea y se intenta implicar a la enfermería de centros de primaria.