En Angrois volvió a repetirse ayer una escena vivida en reiteradas ocasiones por los vecinos de la aldea. Alrededor de las siete y media de la mañana, cuando los primeros residentes se disponían a acudir a sus puestos de trabajo saltó la alarma. Una nueva rotura de la tubería de agua anegaba las deterioradas calles de la aldea y, una vez más, los vecinos tuvieron que emplearse a fondo para evitar que el agua entrara en las casas más próximas al lugar de la rotura.
Isidoro Castaño, un residente de la zona, dijo que los operarios de Aquagest llegaron relativamente rápido y, al cortarse el suministro de agua, se pudo evitar la inundación de varias viviendas. Pasado el primer susto, los vecinos se mostraron molestos por una situación que se repite en Angrois con «excesiva frecuencia». «La semana pasada rompió en otro sitio; la anterior también», afirman. En la aldea se está fraguando la creación de una asociación de vecinos con el fin de poder «tener una voz» para reclamar soluciones. Los afectados se muestran molestos ante la respuesta del Concello de que «no tienen dinero». «Ya les dijimos que pagamos nosotros si dejan de cobrarnos impuestos y el agua durante unos meses», apuntó un vecino.
Junto a los operarios de Aquagest se desplazaron al lugar el concejal de Medio Rural, Luis García Bello, y responsables de la empresa. Bello apuntó que se terminó el informe del estado de las pistas, «que están muy deterioradas», y se enviará al Adif y a Puentes. «Entendemos que tienen que asumir los daños», dice el edil. En cuanto a la tubería, indicó que tiene el mismo problema que 94 kilómetros en todo el municipio. En Angrois hay que cambiar 900 metros de una canalización de fibrocemento por otra de polietileno, pero «tengo que buscar los recursos; intentaré que sea antes de marzo, cuando se aprobará el presupuesto» del Ayuntamiento.