Alcira y Ana trabajarán desde hoy en la nueva terminal aeroportuaria.

Los últimos de la vieja LavacollaLos hosteleros apuestan por Santiago

Mientras los pasajeros acudían con normalidad a la terminal que se cerró ayer, el personal apuraba los traslados o los cierres de locales


santiago / la voz

El lotero Maxi paga el café que dejó a deber. Será la última vez que lo haga en la vieja terminal de Lavacolla. Vieja porque ya tiene repuesto, no por arcaica, ya que sigue luciendo lustrosa con todos esos establecimientos cuyos nombres solo se repiten en los aeropuertos.

Ayer, la última, fue una tarde normal, con cientos de pasajeros en las cafeterías y los pasillos de sus pequeñas instalaciones. La diferencia estaba en los establecimientos. Aquellos recogiendo, estos embalando, los de más allá liquidando. La platería Galicia echa el cierre. No se trasladará a la nueva terminal, de ahí los descuentos ofrecidos en su última tarde abiertos a la clientela de Lavacolla. Lo que sí conservarán será la administración de lotería, que pasará de ser mixta a completa. A la responsable de esta tienda le daba miedo hacer el traslado a las nuevas instalaciones, porque las tiendas se ubican una vez pasado el primer control. El puesto de loterías, sin embargo, estará en la entrada.

Otros que se van para no volver son los responsables del pequeño quiosco ubicado en el medio de la terminal, Xogos Celtas. Y no será porque la crisis haya hecho de las suyas, ya que Susana asegura que «aquí no se ha notado nada, pero en la otra terminal, entre el local y el canon a Aena, es todo más caro», apunta la joven.

Si unos cierran del todo y otros parcialmente, hay quien simplemente se traslada, como las tiendas Sibarium y Relay, especializadas en aeropuertos. O como Café Café, que se traslada a un establecimiento más grande, llevándose a todos sus empleados. Alcira y Ana son dos de ellos. Esta última lleva una década sirviendo «sobre todo café e refrescos, pero claro, hai de todo». Es lo que se dice una empleada satisfecha. «Hai moita diferenza co traballo doutro tipo de hostalería. Aquí é máis cómodo, o horario é mellor, e o salario tamén».

Y además, de vez en cuando, en la barra atiende a algún famosete, ninguno que le haya marcardo, más bien los que suelen acudir al programa de la Televisión de Galicia, Luar, los viernes por la noche, aunque se acuerda en concreto de Marta Sánchez.

¿Y ahora qué?

Una de las grandes incógnitas es qué pasará ahora con las instalaciones de esta terminal, ya que por el momento se desconoce su destino. Lo único que se sabe es que esta mañana, a las 6.50 si no hay retrasos, saldrá hacia Madrid un avión de Iberia, cargado con los primeros pasajeros que entrarán en las nuevas instalaciones. Y que ayer, pasada la medianoche, los últimos de la vieja Lavacolla se despidieron por el momento.

La asociación Hostelería Compostela insistió ayer en que Lavacolla continúa creciendo a pesar de que es el aeropuerto gallego que menos subvenciones recibe. De hecho, la entidad apuesta por la internacionalización y la especialización turística de la nueva terminal, aprovechando el poder de atracción universal de la marca de Santiago y de las rutas jacobeas. El aeródromo incrementó el número de pasajeros en septiembre de este año casi un 15 % en relación al mismo mes del pasado año, lo que constituyen 240.000 viajeros, y en lo que va de año, de enero a septiembre, pasaron por la terminal compostelana casi dos millones de pasajeros, lo que supone casi un 17,8 % más que en el mismo período del 2010.

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