Una nave de Vidán acoge un centro de actividad cultural y de hostelería

Las obras de adaptación respetan en buena parte la arquitectura industrial del inmueble

la voz

Los antiguos almacenes de Villaverde, en Vidán, ya tienen asignada una nueva y muy novedosa funcionalidad: restaurante, bar y café concierto. Se trata de una iniciativa muy atractiva dentro de un espacioso recinto que dejó de funcionar a finales de los años 90 y que se convertirá en un centro de animación del barrio. La combinación de la hostelería con la actividad cultural y artística, con funcionamiento independiente dentro del mismo espacio, es una actividad inédita en el plano privado al menos en Galicia, según comentan sus promotores.

Fue en julio del 2009 cuando estos emprendedores le echaron el ojo a los almacenes y, tras un periplo de negociaciones con los dueños del local, trámites administrativos y ejecución del proyecto, a finales de este año la sala abrirá sus puertas al público.

Inicialmente, la posesión del local es en régimen de alquiler, aunque el objetivo de los promotores es llegar a adquirirlo. Por el momento no hay recursos para una inversión de ese calibre. Y las obras, aunque su coste se conocerá al final, rondarán el millón de euros.

La superficie de uso interior de la nave (cuya altura alcanza los 8 metros) suma 1.475 metros cuadrados, de los cuales 350 corresponden al área hostelera, 150 a la sala de café concierto y mil más a terraza y aparcamiento. Luego hay dos espacios de entreplanta para vestuarios, camerinos, oficinas y maquinaria.

Arquitectura industrial

La sala concierto está pensada para actuaciones musicales en directo, teatro, cuentacuentos, reuniones y otras actividades. Un elemento acristalado lo separará de la zona hostelera. Lois López, propietario del negocio, explica que en la fase rehabilitadora se pretende mantener en lo posible la arquitectura industrial de la nave, sin desvirtuarla. Resulta un espacio diáfano y luminoso, con un lucernario en lo alto. «O que intentamos é que o conxunto resulte agradable», señala López. El proyecto, según un experto, «é moi bo».

Los promotores se han sometido escrupulosamente a los trámites técnico administrativos, e incluso han recabado un informe de Patrimonio «para garantir que non houbera problemas», dada la proximidad de la iglesia.

Uno de los aspectos que han tenido en cuenta los propietarios del nuevo establecimiento es la integración del recinto en el barrio. El propio nombre de la empresa es aleccionador: A Nave de Vidán S.L. «Non concibo montar nada ó marxe do entorno e dos veciños», dice Lois López, un hombre bregado en el sector hostelero y en el plano social, y un emprendedor al que no arredra la crisis. «Xa sei que son tempos difíciles, pero eu son optimista e este proxecto nace para perdurar», resalta. Un hombre que se siente «un enamorado de Santiago».

El negocio hostelero, base económica del recinto, presentará una «oferta razonable e equilibrada, cun prezo medio». López se plantea la posibilidad de «unha relación nosa cos productos locais que nos poidan suministrar certas casas».

En lo que atañe a la sala de conciertos, los promotores decidirán en su momento la alternativa de una programación estable o un funcionamiento más flexible y cotidiano.

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