Los «hartistas» tomaron la calle con orgullo de pintores


18/10/2009 02:00 h

Una treintena de pintores gallegos participaron a lo largo de todo el día de ayer en la Convocatoria Pinta (C) o Día del Orgullo Pintor, organizado por el movimiento hartista , un colectivo que reivindica la pintura como arte contemporáneo. Bajo el lema La pintura también es arte, los hartistas se esparcieron con sus pinceles y caballetes por todo el entorno del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), fundamentalmente el parque de Bonaval, y por la zona monumental de Compostela.

Los hartistas cerraron la jornada con una performance consistente en la ingesta de churrasco y vino en el estudio del hartista compostelano Méndez. Las obras plasmadas al aire libre por estos pintores, ilustradores y dibujantes conformarán una exposición que será inaugurada el viernes en los pubs Garigolo, Modus Vivendi y Candinga, donde permanecerán un mes.

Mariano Casas, uno de los fundadores del movimiento, estaba satisfecho de la participación no solo de pintores sino también del público pues este, en su opinión, «normalmente no tiene acceso a la pintura contemporánea porque los espacios de arte contemporáneo tienen una concepción muy restrictiva y de la que nosotros pensamos que la pintura está excluida, por lo que esta es también una forma de acercar la pintura a la gente».

Con esta convocatoria el hartismo celebraba su primer cumpleaños, pues ayer hacía un año que este movimiento artístico hacía su presentación en la capital gallega. Esta especie de «hartazgo» del arte contemporáneo, según Mariano Casas, ya existe en muchos sitios, en trece países actualmente. «Yo creo -comenta el artista- que es un poco una respuesta que se está dando cada vez más porque el arte contemporáneo lleva unas dinámicas de funcionamiento y una inercia que ya no va a ningún lado, y llega un momento que tiene que surgir una alternativa, unos deseos de cambio de esas inercias».

Los hartistas gallegos están hermanados con el stuckismo inglés con el que colaboran en este intento de «dignificar la pintura y el arte mal llamado clásico». Los hartistas no consideran que haya arte clásico o contemporáneo «sino arte y cosas que son o no son arte pues el arte es intemporal». Entienden que es mucho más fácil que un artista exponga en un museo un vídeo de cómo pinta que como pintor. Según Casas, «importa mucho más el proceso y otro tipo de propuestas que la pintura».

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