Cuatro de cada diez bipolares se diagnostican incorrectamente

Los médicos creen, en una primera exploración, que estos enfermos sufren depresión

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Un enfermo bipolar tiene un grave problema: es muy probable que no sepa que padece esta patología porque seguramente nadie le haya dicho lo que tiene o, simplemente, no haya ido al médico. Y cuando por fin acuden al especialista, el 40% de los pacientes que sufren trastorno bipolar son diagnosticados de forma incorrecta en un primer análisis.

«Los pacientes acuden sobre todo porque creen que sufren una depresión, la enfermedad más frecuente y la que la supone un mayor sufrimiento.

Eso puede llevar a un diagnóstico de depresión unipolar», explicó el doctor José Manuel Montes, jefe de Psiquiatría del hospital del Sureste de Madrid. «Esta enfermedad es una gran desconocida entre la población general, entre los médicos de atención primaria e, incluso, entre algunos profesionales», añadió el doctor Eduard Vieta, director de la Unidad de Trastorno Bipolar del Instituto de Neurociencia del hospital Clinic de Barcelona durante el lanzamiento de asenapina, un nuevo fármaco.

El problema reside en que muchas veces solo se ve el aspecto depresivo, sin tener en cuenta otros factores como la euforia o el descontrol. «Yo conocí a un paciente que se había comprado 17 coches y no se había dado cuenta. Eso le causó muchos problemas con su familia», relató el medico catalán. «Otras manifestaciones del trastorno bipolar también pueden confundirse con esquizofrenia, trastornos de la personalidad, trastornos de la conducta o incluso recibir atención por problemas relacionados con las drogas o el alcohol», explicó el galeno sobre esta enfermedad que se caracteriza por el mal funcionamiento de los mecanismos que regulan el estado de ánimo, que pasa de la euforia a la tristeza.

Una de las medidas que se proponen para hacer descender el número de diagnósticos erróneos es facilitar el acceso de niños y adolescentes a especialistas en psiquiatría infantil ya que, según el doctor Vieta, los mayores errores se producen en «etapas tempranas». Además, otra de las iniciativas más importantes es concienciar a los médicos de atención primaria y a la sociedad en general sobre las características de este enfermedad, que en España afecta a unas 950.000 personas, divididas casi a la mitad entre los dos grupos (I y II) de trastorno bipolar. Otra de las características es que aparece por igual en hombres y mujeres.

Psicoeducación

Aunque la enfermedad no es discapacitante, cuando el diagnóstico se realiza tarde y mal comporta un peor pronóstico y graves consecuencias psicosociales. Un estudio hizo una valoración entre estos pacientes y solo uno de cada diez aseguraba que la enfermedad no había tenido ningún impacto en su trayectoria profesional. «La manía es socialmente destructiva y la depresión aísla a los demás y disminuye mucho el rendimiento laboral.

Más del 25% de los pacientes tienen una invalidez para el desarrollo de cualquier tipo de trabajo», explicó el responsable del Clinic.

En cambio, si se logra detectar la patología a tiempo se puede lograr un tratamiento adecuado e incluso llevar una vida normal gracias a la psicoeducación, es decir, enseñarle al enfermo lo que tiene que hacer.

«El proceso es como el de los diabéticos, ya que también tienen que aprender a comer. El tratamiento incluye que el paciente adquiera todos los conocimientos posibles sobre su enfermedad; qué hacer; qué problemas conlleva; que aprenda incluso las medidas higiénicas que tiene que tomar: evitar las drogas, dormir un número de horas o detectar los primeros síntomas de recaída», destacó el doctor Vieta.