Condenado en un juicio rápido por amenazar con un cuchillo a su padre en el domicilio familiar

El pontevedrés llegó a un acuerdo con el fiscal y aceptó trabajos comunitarios y seis meses de alejamiento

Detención de un pontevedrés que supuestamente amenazó a su padre con un cuchillo Un amplio despliegue de la Policía Nacional y Local sorprendió este sábado por la noche a los vecinos y viandantes de Rosalía de Castro

Pontevedra / La voz 20/03/2017 05:00 h

Tras pasar la noche en los calabozos de la Policía Nacional y coincidiendo con las celebraciones del Día del Padre, el joven pontevedrés que amenazó cuchillo en mano a su progenitor este sábado por la noche era condenado ayer en un juicio rápido celebrado en los juzgados de A Parda. Según confirmaron desde el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, todo se resolvió mediante un acuerdo de conformidad entre el arrestado y la Fiscalía de Pontevedra, de tal modo que se le impusieron cuarenta días de trabajo en beneficio de la comunidad, seis meses de privación del derecho a la tenencia y porte de armas, así como se decretó su alejamiento de la víctima por idéntico período de tiempo.

En principio, esta sentencia, dado que se trata de un acuerdo de conformidad, es firme y contra la misma, por tanto, no cabe la interposición de recursos.

Esta vista oral fue el colofón a un incidente que generó una gran expectación en la calle Rosalía de Castro. Minutos antes de las diez de la noche del sábado, una llamada comunicó a la Jefatura municipal que un joven estaba, supuestamente, amenazando con un cuchillo a su padre en el domicilio familiar.

Los primeros en llegar a este céntrico punto del casco urbano capitalino fueron dos motoristas de la Policía Local. Al cabo de unos minutos, el despliegue se completó con otros dos coches de este cuerpo y, al menos, tres de la Policía Nacional. De este modo, un nutrido grupo de agentes, algunos de los cuales portaban material antidisturbios, accedió al interior del inmueble.

La incertidumbre de los curiosos a pie de calle no duró mucho. Al cabo de unos interminables instantes, los primeros policías de la Comisaría abandonaban el inmueble para sumarse a las labores diarias de prevención de la seguridad ciudadana. No pasó demasiado tiempo hasta que sus compañeros de la Local siguiesen su ejemplo.

El sospechoso, que todo parece indicar que no ofreció ningún tipo de resistencia a ser arrestado, fue introducido en un coche patrulla de la Jefatura. Los agentes lo trasladaron hasta Comisaría, donde pasó la noche para, ya ayer pasado el mediodía, ser conducido hasta el juzgado de guardia de Pontevedra. La vista oral, tras haberse alcanzado un acuerdo entre el acusado, su representante legal y el fiscal, apenas duró unos minutos.

Por el momento, se desconoce el lugar en el que el joven pontevedrés tendrá que realizar los cuarenta días de trabajo en beneficio de la comunidad.

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