Habrá una sexta taza de Lores

El anuncio del actual alcalde anticipa el inicio de la próxima carrera electoral, pone sobre aviso a potenciales rivales; pero también evidencia falta de cantera en el BNG


19/03/2017 05:00 h

Miguel Anxo Fernández Lores se ha encargado de animar el cotarro político local con su declaración de que se presentará ¡una sexta vez como candidato a la alcaldía de Pontevedra! El anuncio resulta singular en cuanto al momento; muy personal en cuanto a las formas y rotundamente demostrativo de que, hoy por hoy, a Lores no le tose nadie en el Bloque Nacionalista Galego. Él se autoproclama y ya le tendrán que confirmar después en un procedimiento que carecerá de sorpresas ni oposición. Pero al mismo tiempo la intención del actual regidor de presentarse para un sexto mandato anticipa el arranque de la próxima campaña electoral, pone sobre aviso a potenciales rivales. Y por último: el anuncio de Lores evidencia la severa carencia de banquillo que presenta el BNG en general y de modo particular en la ciudad de Pontevedra donde después de 20 años en el machito, no tienen un relevo de garantías.

Activo electoral

Los veinte años al frente del Concello que totalizará en el 2019 acreditan que Fernández Lores ha sido un activo electoral tan potente como indiscutible. Es una marca en sí mismo. Sin él, el BNG no habría mantenido el gobierno de la ciudad durante cinco mandatos consecutivos. No habría un sustento social que respaldase esa continuidad si no fuera por la comprobada capacidad que ha tenido el actual alcalde para succionar votos de capas sociales ajenas al partido nacionalista. Esos votantes, muchos de derechas que optan por Rajoy y Feijoo en los comicios generales y gallegos, depositaron la papeleta de Lores en las urnas cuando tocaban municipales porque les ha ganado el modelo de cidade. En caso contrario resultaría imposible de entender cómo se pudieron mantener durante tantos años al frente del gobierno de una ciudad que tiene a miles de funcionarios públicos y a Ence -el supuesto enemigo número 1- como los dos principales motores económicos.

El enorme cambio que ha pegado esta urbe ha sido el banderín de enganche que ha cautivado tantas voluntades. Indiscutiblemente Pontevedra es hoy una ciudad mejor para vivir que hace dos décadas y se ha convertido en un ejemplo internacional a seguir.

No obstante, cuando lleguemos a la cita de las próximas elecciones locales surgen dos preguntas: ¿mantendrá Lores intacto su hasta ahora indudable atractivo electoral?, y ¿el modelo de cidade da para estirar tanto como el principal argumento de convicción?

Cuenta atrás adelantada

Lo que de momento ha conseguido Fernández Lores es anotarse por puntos los primeros asaltos. Ha cogido con la guardia baja a todos sus rivales. Ha puesto en marcha la cuenta atrás de la próxima carrera electoral con dos años de anticipación. De los cuatro partidos que actualmente tienen presencia en la corporación, ninguno tiene tan adelantados los deberes. Quizá en los casos de En Marea y Ciudadanos, oficialmente sin candidatos definidos, quepa suponer que habrá continuidad. En el caso del Partido Popular, veremos si el anuncio de Lores catapulta las opciones de Lupe Murillo o incluso de Jacobo Moreira y en cambio desactive alguna posible operación de desembarco tipo la que se hizo con Agustín Hernández para competir por la alcaldía de Santiago. Aquí sería con Alfonso Rueda, aprovechando su jefatura al frente del PP provincial, según se ha rumoreado. Lo dejo ahí. Pero cabe preguntarse: ¿se arriesgará el PP a gastar a Rueda en un enfrentamiento contra Lores?

En cuanto a los socialistas, definir quien será el próximo alcaldable semeja ser un problema menor, a la vista de las mayúsculas cuestiones que ahora ocupan al PSOE en cuanto a su futuro en España y en Galicia. En todo caso, sea con el PSOE como ocurrió antaño, sea con los apoyos de En Marea como aún podría ocurrir durante lo que resta de mandato, parece muy probable que el BNG tenga una pata (o dos) en las que apoyarse en caso de necesidad aritmética en un hipotético escenario en el 2019, similar al actual. La alianza contraria, PP y Ciudadanos, requiere para resultar verosímil que ambas fuerzas políticas crezcan en votos con respecto a sus resultados del 2015.

Un gobierno de “sesentones”

Resulta evidente el envejecimiento del dream team, auto reivindicado como tal por el propio alcalde desde 1999, cuyo núcleo duro estaría compuesto para un próximo mandato por un trío de sesentones: Raimundo Gónzalez Carballo, César Mosquera y el propio Lores afrontarían con 65 años cada uno a cuestas un sexto mandato.

Se podrá y deberá reivindicar la sabiduría que otorga la experiencia; se podrá objetar el innegable desgaste que cinco mandatos consecutivos ocasionan. Me gustaría saber que dirían desde el BNG si cambiaran las tornas y fuesen otros quienes gobernasen y ellos estuvieran en la oposición durante 24 años consecutivos, si se diera el caso. Hay algún precedente en la reciente historia política gallega con las legislaturas consecutivas que Fraga Iribarne desarrolló al frente de la Xunta de Galicia hasta que fue derrotado con 73 años.

Asunto aparte es que el BNG en Pontevedra tendrá que resolver la cuestión sucesoria que parece resultar un tema especialmente espinoso en esa casa porque, una vez más, se aparca a la espera de que Lores decida cuando querrá dejarlo.

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