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«Te sientes insegura y algo agobiada»

Estudiantes del IES Valle Inclán de Pontevedra se ponen en la piel de personas ciegas y juegan al «goalball»


pontevedra / la voz

El gimnasio del IES Valle Inclán de Pontevedra se convirtió ayer en un improvisado campo de goalball. Un deporte paralímpico creado específicamente para personas ciegas o con discapacidad visual similar al fútbol pero que se juega en equipos de tres. La actividad se enmarca en el proyecto Erasmus+ YES (Young European in Sports) que el instituto desarrolla desde el pasado octubre para fomentar hábitos de vida saludables entre estudiantes de 1º de bachillerato.

Sandra López, profesora de la ONCE y especialista en atención educativa, les explica que el taller consta de dos partes que probarán todos los participantes. La primera es una carrera guiada. Esto es, con unas gafas simuladas que los convierten en personas ciegas tienen que correr orientándose solo con la voz del monitor. Y es que, como dice Sandra, es tan importante sensibilizar como practicar. «Aquí no basta con saber solo la teoría, hay que vivirlo».

El primero en probar es Telmo Costa. Se pone en un extremo de la pista y tiene que correr una diagonal hasta el extremo opuesto. Allí está Sandra, que lo irá llamando por su nombre y dándole indicaciones muy precisas. «A ver chicos, él ya no ve, solo oye mi voz, así que silencio, por favor. Telmo, levanta las manos hacia mi voz y corre. Si te sientes seguro no vas a tener problema. ¿Confías en mí?», le pregunta la especialista. Telmo asiente y empieza a correr. Lo hace más mucho despacio de lo que lo haría sin gafas, eso sí.

Tras la experiencia, le siguen otras compañeras. Las siguientes son Natalia de Andrade y Elisa Seoane. Los tres cuentan cómo vivieron esa carrera guiada solo por la voz en su propia piel. Sus reacciones son similares. «Te sientes inseguro, quería ir más rápido pero no se vence la inseguridad», asegura Telmo. Natalia lo pasó algo peor. «Uff, la sensación es de bastante agobio, no ves nada y no sabes hacia dónde ir. Vas muy despacio porque si vas más rápido piensas que te vas a chocar con las paredes». Elisa Seoane sostiene que es un deporte «muy difícil». «Te ves insegura, un poco perdida y confusa. Escuché la voz, pero iba muy lenta para no chocar con algo y eso que ya sabía que no había nada contra lo que chocar», comenta.

 

Partido

Tras la carrera, que luego experimentarán más alumnos de 1º de bachillerato, llega el turno de jugar. Sandra da de nuevo instrucciones precisas. Se forman los dos primeros equipos de tres. Los seis jugadores llevan las gafas. El gimnasio no tiene las medidas reglamentarias de un campo de goalball, que son de 18 metros de largo por 9 de ancho. Se usa una cinta adhesiva para delimitar el campo, que es más pequeño, y rueda el balón. La pelota tampoco es cualquiera. Es un balón rígido que lleva dentro unos cascabeles para intuir su trayectoria. Tras unos inicios algo descoordinados la cosa mejora y no tarda en llegar el primer gol. El resto de estudiantes siguen el partido como espectadores.

Mientras Sandra sigue corrigiendo aspectos, Ana Santos, profesora de Educación Física del Valle Inclán y coordinadora del proyecto YES, intenta captar los mejores momentos con su cámara. Todo tiene que quedar acreditado para la memoria del programa. Y es que antes del goalball y después del goalball hubo y habrá muchas más actividades. Hay margen hasta septiembre del 2018.

¿Cuál es la filosofía del proyecto europeo?, se le pregunta a la docente. «Cada semana ofrecemos al alumnado un deporte o una actividad distinta. En este caso elegimos el goalball porque pensamos que es un deporte poco conocido», señala Ana. Lo que pretendían es que los chavales se metieran en la piel de una persona no vidente y que se movieran por sensaciones. «Se trataba de que experimentaran cuando falta la vista qué otros recursos tienen para jugar». Y vaya si lo experimentaron.

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