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Un pontevedrés en los Juegos Nacionales de Trasplantados

Carlos Sánchez, trasplantado de hígado, disputará cuatro pruebas

pontevedra / la voz, 09 de marzo de 2016. Actualizado a las 15:35 h. 2

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«El objetivo es dar visibilidad a lo importante que es donar órganos». Carlos Sánchez, un pontevedrés de 53 años, estará en Lorca el próximo 29 de abril para darle al mundo una lección de superación personal. Él recibió hace dos años un trasplante de hígado que le permitió «volver a nacer». Desde entonces no dejado ni un solo minuto de tratar de concienciar a la gente de la necesidad de donar para darle a mucha gente «una nueva vida».

En la localidad murciana, Carlos practicará hasta cuatro disciplinas distintas. «Aunque al final todos participaremos en casi todas», confiesa mientras muestra, con el orgullo de quien superó una difícil prueba, el catálogo de ocho deportes distintos que componen los juegos que celebran este año su séptima edición. El único pontevedrés inscrito disputará las pruebas de 5 kilómetros, 3 kilómetros marcha, lanzamientos de disco, peso y bola y el torneo de pádel, «aunque todavía no tengo pareja», afirma sin preocupación.

Allí encontrará acompañante. Pues más allá de una medalla, la intención de los participantes no es otra que compartir experiencias, darse ánimos y mostrar a la gente la importancia de ser donante.

«Yo no los conocía, los descubrí por casualidad en Internet», explica Sánchez el modo en que se sumó a la iniciativa de la asociación Deporte y Trasplante España. Gracias a ellos y a su espíritu de lucha, volverá a sentirse como cuando era un chaval y competía con la élite nacional de voleibol.

El virus de la hepatitis C a punto estuvo de acabar con la vitalidad y alegría que ahora luce el rostro de Carlos Sánchez en el 2012. «Yo me encontraba genial, hasta que comencé a sentirme cansado», explica sus primeros síntomas. El diagnóstico fue radical, necesita un trasplante urgente. Y en enero del 2014 recibió su nuevo hígado. «Estuve un mes ingresado, los primeros días parecía que tenía un yunque sobre el vientre», recuerda el pontevedrés. «Desde que me levanté de cama, empecé a caminar», explica Carlos el modo en que empezó a hacer deporte. «Después caminaba por el pasillo, y después recorría el hospital, llegué a hacer 10 kilómetros al día estando ingresado», puntualiza.

Ya en casa, su pasión por el deporte permaneció inquebrantable y sale a caminar desde a Xunqueira hasta Bora. También practica pádel. «El deporte es una terapia para estar saludable y cuidar el órgano que me dio la vida», concluye el renacido atleta.

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