«Es un milagro que mi madre esté viva, aún no me lo creo»

Conchi, hija de la anciana que apareció viva tras pasar la noche en el monte en Cuntis, da las gracias por la búsqueda


pontevedra / la voz

«Enhorabuena Conchi», «me alegro Conchi, felicidades», «qué suerte, Conchi». Nada más asomar la cabeza por la puerta de su casa ayer a media mañana, Conchi Barros no dejaba de recibir felicitaciones. No era para menos. Ella es la hija de Carmen de Mateo, la octogenaria que desapareció el viernes en Cuntis y que fue encontrada sana y salva 24 horas después tras haber pasado la noche en un monte de difícil acceso, sentada junto a un árbol y únicamente arropada por su gabardina negra, su bolso y su paraguas.

Conchi Barros cuenta que su madre, que tiene 86 años, siempre fue una mujer muy activa. Era comerciante del centro de Cuntis, de un comercio ahora cerrado, pero en el que la anciana aún se entretiene trasteando con las cajas. Hace dos años Conchi empezó a notar que a su madre la memoria, de cuando en vez, le jugaba malas pasadas. Aún así, Carmen, todo vitalidad, seguía manteniendo sus rutinas. La tele no la entretiene. Y lo que le da vida son los paseos, porque siempre le gustó andar. Además, a veces los combina con la asistencia a misa, ya que vive en el centro de Cuntis y le queda muy cerca la iglesia y el convento. El viernes, su hija contaba con que, como siempre, pasease al lado de casa y luego escuchase misa. Le tenía ya la cena preparada. Y le pareció raro que Carmen se demorase más allá de las nueve de la noche. Ahí empezó una noche infernal. «Salimos a hacer su recorrido, empezamos a buscar por las pistas... pero no había manera. Nos temimos lo peor. Toda la noche lloviendo... fue horrible».

El sábado, las horas fueron pasando sin que Carmen diese señales de vida. Conchi está enormemente agradecida al ejército de voluntarios y medios de emergencia que se fue componiendo para buscar a su madre. «Vino mucha gente, sobre todo joven, y se pudo rastrear todo. Ella estaba en un sitio de dificilísimo acceso, de no haberla buscado tanto se quedaría allí». Carmen apareció tranquila, sentada junto a un árbol. La llevaron al médico por precaución, pero pudo irse a casa rápidamente porque estaba perfectamente. Ayer a media mañana seguía durmiendo. «La voy a dejar descansar todo lo que quiera, tiene que estar agotada. Ella no contó nada, le preguntamos y no se acuerda de donde estuvo, estaba muy tranquila», dijo Conchi. A ella le llamó la atención que su madre llegó con la ropa prácticamente seca pese a todo lo llovido. «Se debió tapar con el paraguas, y eso la protegió», recuerda Conchi. Luego, con los ojos llenos de emoción, la hija concluye: «Es un milagro que mi madre esté viva, aún no me lo creo, nos tocó la lotería».

Votación
6 votos
Tags
Comentarios