«Tomaré la idea de los composteros comunitarios para Austria»

El experto destaca que este tratamiento de residuos orgánicos aporta «el principal agregado que da fertilidad al suelo»

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Pontevedra / La voz 19/05/2017 05:00 h

Llegó a Pontevedra con la intención de impartir una serie de lecciones magistrales a los aspirantes a maestros composteros del Plan Revitaliza de la Diputación y se lleva en la maleta la intención de exportar a su país el modelo de composteros comunitarios impulsado desde Pontevedra. Florian Amlinger, ideólogo y fundador del conocido como modelo austríaco, así lo reconoció ayer en el Pazo Provincial: «El compostaje comunitario es una idea muy buena porque es una cuestión de educación que tiene efectos muy positivos en la sociedad. Es algo que está muy relacionado, también, con la comunicación y en Pontevedra funciona muy bien».

-¿Por qué el compost?

-El compost es la consecuencia de un proceso natural cuyo resultado es un complejo de ácidos húmicos, entre otras sustancias. Estos agregados son la base de la fertilidad del suelo y el compostaje no es más que la imitación de un proceso que se produce de forma natural. El humus tiene en su composición la partícula con la capacidad de retener el agua, absorber los nutrientes y, al mismo tiempo, proporciona la superficie para que colonice la comunidad microbiológica, de tal modo que las plantas viven en simbiosis con esta microbiología. El compost es la forma que tiene mayor potencial para transformar los residuos orgánicos en el principal agregado que da fertilidad al suelo de una manera totalmente orgánica.

-En una sociedad como la actual, que ya se ha adentrado en el siglo XXI, ¿qué importancia tiene el compostaje?

-Durante las décadas pasadas los suelos se han degradado sustancialmente, pero especialmente en las regiones mediterráneas. Hay un dato que se debe de tener en cuenta y es que existen investigaciones que afirman que en el 75 % de los suelos el porcentaje de carbono es inferior del 2 % y ese es el límite inferior para la fertilidad de los terrenos. A partir de ahí comienza la desertización. Esto es muy importante para la nutrición y la alimentación de las personas. Con el compost se amplía la sustancia orgánica presente en los terrenos, lo que redunda positivamente en la sociedad. Además, el compost hace que los agricultores ya no dependan de los productos sintéticos, de los fertilizantes y pesticidas artificiales que elaboran las grandes empresas. Esto es, el compostaje reduce el empleo de estos pesticidas, pero también minora la energía necesaria para remover los suelos y se precisa una menor cantidad de agua para irrigar los terrenos...

-Entonces, no hablamos solo de beneficios sociales y ambientales.

-Los beneficios son sociales y ambientales, pero también económicos. La recogida selectiva de residuos orgánicos, junto con su tratamiento en una planta de compostaje, es aproximadamente un 70 % más barato que el tratamiento de los residuos mixtos, ya sea incinerándolos o almacenándolos en centros especiales.

-¿Se reduce la contaminación?

-Sí, eso está claro. Solo hay que tener en cuenta que la presencia de metales pesados en un compost a partir de residuos mixtos, aunque depende del elemento, se puede considerar que es doble que si se trata únicamente de compost procedente de recogida selectiva de orgánicos. Además, al ser un proceso natural la contaminación es inferior a otras formas de tratar estos restos.

-¿Y por qué aún hay personas que observan con cierto grado de escepticismo el compostaje o, simplemente, miran para otro lado?

-Simplemente, por falta de información. Piensan que el sistema más cómodo de recogida de basuras es el de un único contenedor delante de su casa donde tiran todos los residuos sin separar, mientras que a la empresa concesionaria se le paga un dinero por gestionarlo. Estos residuos se llevan a plantas muy inteligentes que pueden separarlos y hacer reciclaje, de tal modo que una fracción se incinera creando energía, produciendo electricidad... Pero, al final, tenemos un problema de recursos en Europa, de tal modo que los estamos exportando a otras partes del mundo. El reciclaje no solo debe entenderse como una cuestión política. En Europa, en lo que es el tratamiento de residuos, las prioridades son prevención, reciclaje y reutilización, de tal modo que la generación de energía está por debajo de lo que es reciclaje o la reutilización. En estos momentos, y a base de experiencia, cada vez más gente entiende que cuanto más se recicla, más rentable es.

-En relación con este último aspecto, creo que hay ejemplos concretos en su país.

-En Austria hay un distrito con 65.000 habitantes y que tiene una estructura semirrural que obtienen 1,3 millones de euros anuales por la venta de derivados del reciclaje y reciclan el 81 % de todos los residuos no industriales. Este es el objetivo, que sea algo rentable y, a la vez, eficiente.

-Durante su estancia en Pontevedra, ¿qué impresión ha sacado de lo que se está haciendo en el ámbito del compostaje?

-He podido ver un sistema muy interesante porque no existe en Austria, no tenemos este modelo. En mi país tenemos un sistema de cooperación entre los agricultores de distintos municipios. En áreas rurales han construido plantas de compostaje muy pequeñas que tratan entre quinientas a un millar o, a lo sumo, dos mil toneladas anuales. Es cierto que es algo bastante único en Europa y se trata de un sistema descentralizado que está funcionando muy bien. El sistema de compostaje comunitario no ha tenido el éxito que está teniendo en Pontevedra. He tenido ocasión de visitar muchos lugares donde tenían composteros comunitarios y todos funcionan perfectamente, están limpios, no se producen olores... Y luego la idea de los maestros composteros... Las personas con las que he hablado derrochan entusiasmo, pero también disponen de grandes conocimientos. Siguen la premisa de tratar los residuos lo más cerca posible de su origen, lo cual es perfecto porque no se generan gastos de transporte. La gente ya utiliza este compost para sus flores y sus cultivos. Voy a tomar esta idea también para Austria y creo que podría salir adelante.

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