«Dimos o peixe para non tiralo»

El armador buenense del «Dos Meros» dona al comedor social de San Francisco 300 kilos de jureles que no tenían salida comercial

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Elías Simes, a bordo del «Dos Meros», uno de los barcos pesqueros de Bueu que se dedica al cerco en la ría. ramón leiro

El fallo en un pedido dejó la cámara frigorífica del puerto de Bueu llena de jureles del día que, si no encontraban otra salida, iban a acabar en un vertedero. Es la pesadilla de todo marinero: pescar para no sacar ningún provecho y echar a perder su esfuerzo. Ante la disyuntiva, el armador del Dos Meros, Elías Simes Gil, optó por una vía que no solo solucionó su problema del pescado sobrante, sino que también sirvió como ejercicio de solidaridad hacia familias con menos recursos.

Decidió donarlo a una entidad benéfica a través de Redeaxuda, el servicio que coordina las necesidades de las oenegés de Pontevedra. Los beneficiarios elegidos fueron los usuarios del comedor de San Francisco, que ahora podrán tener pescado fresco en su menú.

Apoyo solidario

«Nós suministramos a unha cadea comercial e hoxe [por ayer] non tivemos pedido. Como ás veces avisan á ultima hora tiñamos o peixe na cámara da lonxa, e cando soubemos que non facía falta, en vez de tiralo ao mar llo levamos a Pontevedra», manifestó el armador.

Del barco de su hermano Esaú, propietario del Cristo da Laxe, salieron ayer otros cien kilos de jureles que recogieron los voluntarios del comedor de Cangas en la cámara buenense. Esaú es partidario de que le vengan a coger el pescado directamente a Bueu.

Hace unos años, le pusieron una multa cuando iba con pescado en un furgón para donarlo al comedor de Marín. «Multáronme porque me dixeron que non acreditara que ía ao comedor dos pobres», señaló Esaú. Desde entonces, cuando quiere dar pescado, los voluntarios de las oenegés vienen a buscárselo al puerto y después le devuelven las cajas.

El caso de la familia Simes no es excepcional en Bueu, ni tampoco en la comarca. La cofradía ha hecho donaciones de pulpo a entidades sin ánimo de lucro en el pasado y los armadores de otros barcos también prefieren darlo antes que tirarlo por la borda de vuelta al mar.

«A xente está un pouco máis sensibilizada, porque por desgraza a cousa vai a máis», precisó Elías Simes. El armador del Dos Meros se quedó sorprendido cuando le dijeron que en San Francisco había ayer 172 comensales. «Recibíronnos moi ben, fan una gran labor social e funciona con voluntarios, moi amables e moi respetuosos», sentenció.