Bancos de libros contra los recortes

Las asociaciones de padres impulsan sistemas de reutilización para ayudar a las familias

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Miembros de la ANPA del colegio Froebel, el viernes, leyendo cuentos a los niños en una clase. capotillo

La Xunta admitía el pasado lunes que hay 1.125 profesores menos que hace cuatro años. Aunque el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, anunció la convocatoria de unas 200 plazas en infantil y primaria, uno de los varapalos de las cuentas de este departamento autonómico es la llamada gratuidad solidaria que sustituye al modelo de préstamo de libros de texto que implantó el Gobierno de Fraga y generalizó el bipartito. Los presupuestos recogen un descenso superior al 15 % de las ayudas para libros, pasando de 15,1 millones a 12,7 en un año.

Para la Federación Provincial de ANPA de centros públicos de Pontevedra (Fanpa), es más de lo mismo: «Se recorta en lo que es fundamental. Las ayudas para la compra de libros son muy necesarias y más en un contexto de crisis». La consellería no facilitó los datos de las familias que se beneficiaron de las ayudas para la compra de libros durante el curso pasado. «Los gastos que tienen que afrontar cada mes de septiembre son alucinantes y hay que diseñar otras alternativas», apuntan desde la directiva de la Fanpa.

Entre esas alternativas figuran los llamados bancos de libros e incluso de uniformes que gestionan las asociaciones de padres de alumnos. En el municipio de Pontevedra solo funciona en la actualidad y a pleno rendimiento el del CEIP Froebel, que fue pionero y ofrece este sistema por cuarto curso. En otros centros como el CEIP Praza de Barcelos está en estudio una iniciativa similar, y en el CEIP Campolongo la nueva directiva analiza cómo sacarle mayor partido. A estas opciones se suma el banco de libros municipal, que el Concello ensayó el año pasado.

Los padres sostienen que la reutilización de los libros supone un ahorro muy grande para las familias. Aunque la solidaridad y el compromiso podría ser mayor, el principal inconveniente que tienen los bancos es el cambio en los manuales. Desde la ANPA del Froebel se explica el mecanismo para darle una segunda vida a las publicaciones. Una o dos semanas antes del fin de cada curso se envía una nota a los alumnos que quieren participar. El banco reúne textos para 3º, 4º, 5º, y 6º de Primaria. El último día de clase se dejan los ejemplares en unas mesas y después es la ANPA la que los recoge y los lleva al banco para ordenarlos por cursos.

Las familias interesadas en usar el servicio tienen que anotarse en el correo de la asociación o dejar una nota en el buzón de sugerencias, indicando el nombre del niño y el curso al que pasa. Después se convoca a los padres y se distribuyen «por riguroso orden de inscripción». El presidente de la ANPA, José Vázquez, cree que de los 324 alumnos del centro, 100 podrían participar y solo 40 cedieron libros el año pasado. «Realmente nos parece muy poco, no sabemos por qué hay tan poca solidaridad», comentó.

La ANPA de Barcelos está estudiando poner en marcha un banco de libros, pero considera necesario que se garantice que se mantendrán los manuales al menos durante cuatro años. También sugieren a los profesores que no usen libros en infantil, algo que se compensa con fotocopias. Sonia Canay señaló que si el proyecto del banco sale adelante tendrán prioridad los socios de la ANPA. Los usuarios que dejen y cojan libros tendrán que hacer una aportación simbólica para la biblioteca.