La comunidad gitana se moviliza tras profanarse varias de sus tumbas

No descartan pasar las noches vigilando el cementerio de San Mauro

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Los propietarios de los nichos tuvieron que limpiar ayer por la mañana los destrozos. CApotillo

Los ánimos están muy caldeados en el seno de las comunidades gitanas de O Vao y Vilaboa después de que, por segunda vez en escasos días, varias tumbas apareciesen ayer profanadas -con daños, según la policía- en el cementerio de San Mauro. Tal es la agitación que se percibe que agentes de la Comisaría consultados reconocieron que no les gustaría estar en el lugar de las personas que causaron los destrozos si son identificadas.

En el seno de ambas comunidades ya hay voces que abogan por «plantarnos en el cementerio por las noches para vigilar».

En todo caso, fue a primera hora de la mañana cuando se tuvo conocimiento de que algo ocurría en el camposanto municipal. Las primeras informaciones recibidas por la Policía Local aludían a una posible pelea, por lo que se optó por requerir la colaboración de la Comisaría. Esto explica que cerca de una veintena de agentes se personase en el cementerio.

Una vez allí comprobaron que de reyerta nada de nada, sino que los gritos los proferían los allegados de los propietarios de tres tumbas que habían sido profanadas esa misma noche. A medida que la noticia se fue conociendo, más personas se fueron acercando hasta el camposanto. La mayoría, con los ánimos muy alterados, sobre todo si se tiene en cuenta que en una de las tumbas atacadas fue enterrado hace algunas semanas un gitano bastante conocido en el seno de su comunidad.

La Policía Nacional ya ha abierto una investigación para esclarecer estos hechos. El informe de la brigada científica alude a tres nichos con daños.

Así, mientras que en uno se limitaron a fracturar la puerta de cristal que los protege de la intemperie, en otro rompieron la tapa de cemento hasta que comprobaron que no había féretro alguno.

Más importantes fueron los daños ocasionados en el tercer nicho. En este caso, y dado que se encuentra en un panteón, los autores no lo dudaron a la hora de forzar la cerradura para acceder al espacio donde se encuentran los restos mortales de un vecino de O Vao fallecido a finales del pasado año. Arrancaron la tapa de mármol y rompieron la de cemento, dejando al descubierto el féretro. Su viuda se desvaneció al llegar al cementerio.