Praza da ferrería

Unas Navidades patinando sobre hielo

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La Navidad ofrece muchas alternativas para la diversión y patinar sobre hielo es quizás una de las más atractivas para mayores y pequeños. Son muchas las ciudades que en estas fechas habilitan pistas artificiales para la practica de este deporte en familia, en espacios cubiertos o al aire libre. Forman parte del ambiente navideño, como las luces de colores que alumbran las calles, los escaparates adornados, los abetos o los villancicos y cantares de Reyes. En Pontevedra, el Concello viene instalando Nadalocio en el recinto ferial desde hace más de una década. Y la estrella de este parque de ocio, que gestiona la empresa Diverneno, sigue siendo la pista de hielo. Tiene unas dimensiones de 18x30, casi 600 metros cuadrados, y cada día se llena de patinadores cada vez más expertos. Patricia Penas, una de las encargadas de su funcionamiento diario, lo corrobora. «Los primeros años había un montón de caídas, de llamar a la ambulancia y todo, pero ahora apenas hay incidentes porque el nivel de la gente que viene a patinar ha mejorado mucho y hay verdaderos expertos».

Sin embargo no hace falta dominar la técnica del patinaje artístico para disfrutar de un rato divertido y hacer un poco de ejercicio. Algunos de los usuarios traen sus propios patines, aunque en el precio de utilización de la pista va incluido su alquiler. Son 5 euros, más 1 euro de entrada al parque. La pista funciona por turnos de 45 minutos, desde las cuatro y media de la tarde hasta las once de la noche, y las horas punta de mayor público son las tres o cuatro primeras. «Los pontevedreses no son muy nocturnos para venir a patinar», comenta Patricia. Los guantes son de uso obligatorio y, si a alguien se le olvida, en la misma pista los venden a 1 euro. Otra de las condiciones es que los menores de 8 años deben ir acompañados de un adulto. Aunque hay monitoras para ayudar a los menos expertos, en la pista puede haber hasta 90 patinadores al mismo tiempo y no se pueden dedicar solo a unos pocos.

Entre los usuarios, hay de todas las edades, desde niños de tres años hasta personas mayores de sesenta. Los patines más pequeñitos que tienen a su disposición son del número 25. En los días de mayor afluencia han pasado por pista hasta 500 personas, repartidas en los seis turnos vespertinos. Por las mañanas, la pista solo abre para grupos concertados, de 30 personas como mínimo, y las reservas hay que hacerlas a través del teléfono 653 921 475. Al final de cada jornada toca hacer los trabajos de mantenimiento para dejar la pista impecable para el día siguiente, revisar la maquinaria, limpiar la escarcha y manguerazo para que la superficie recupere su aspecto pulido. Esta operación la realizan cuatro personas y tardan una media hora, según explicó Carlos Mirón, responsable de la empresa Diverneno.