El tiempo de respuesta fue clave. El rescate de J. A. A., el discapacitado que se precipitó en la tarde del sábado al río Gafos, en su tramo urbano en Pontevedra, solo fue posible gracias a la inmediatez con la que se dio la alarma. Una viandante que presenció como el hombre, de 50 años y con parálisis cerebral, comenzaba a ser arrastrado por la corriente, alertó del suceso.
Aunque inmediatamente la fuerza del Gafos -por las fuertes crecidas que sufre el río estos días con motivo de las intensas lluvias- se llevó el cuerpo y lo adentró en un tramo canalizado del río, primero dos policías y, después con la ayuda de los bomberos, se pudo rescatar al hombre en cuanto el río lo devolvió a la zona destapada del cauce.
J. A. A. había recorrido bajo tierra más de medio kilómetro. Se trata de un tramo en cuyo interior las aguas discurren canalizadas por una losa de hormigón y dos muros laterales. Solo la escasa profundidad de las aguas, la fuerza que estas ganan fruto de la canalización y la circunstancia de que no se quedase atrapado en esta zona cubierta permitieron que el final de la historia fuese afortunada.
Zona acordonada
Ayer la zona donde fue rescatado permanecía acordonada. Sin embargo, y ante la imposibilidad de establecer barreras físicas a lo largo de todo el cauce de un río como el Gafos, que en buena parte de su discurrir lo hace por un tramo urbano, los servicios de emergencia insisten en la importancia de una alerta rápida, como la que permitió salvar a J. A. A, que evoluciona favorablemente en el Complejo Hospitalario de Pontevedra, donde permanece ingresado. Según confirmaron ayer fuentes del centro, se encuentra en observación, pendiente de la evolución, aunque en principio su estado no reviste especial gravedad.
En las inmediaciones donde el hombre cayó de la silla de ruedas con la que se mueve habitualmente al río hay carteles del 112 que alertan de la importancia de dar la voz de alarma. El servicio de emergencias recuerda, en este sentido, que la llamada puede hacerse en situaciones de cobertura móvil escasa y que no tiene coste económico alguno. Se puede realizar incluso sin saldo.
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