Cruz Roja activa un protocolo de crisis para canalizar su ayuda

La entidad recibe a una media de cinco personas cada día

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Todos los días, alguien en busca de ayuda cruza la puerta de la sede de Cruz Roja. Y la crisis no solo ha incrementado el número de personas en situación de vulnerabilidad, sino también el perfil de estos usuarios. De parados recientes se ha pasado a los de larga duración, que precisan desesperadamente un empleo. Hay familias con todos sus miembros engrosando las listas del Inem o mujeres solas con cargas familiares que se ven abocadas al auxilio social. Hay personas que en su situación no se pueden permitir renovar el DNI. Y quien pide dinero para medicamentos, recibos, alimentos, mantas, material escolar, incluso para llamadas telefónicas a sus países de origen... Ahora más que nunca, como dice el último eslogan de la oenegé, se precisa aunar esfuerzos y por eso desde este mes todas las oficinas de Cruz Roja en la provincia (seis) cuentan con un protocolo específico para canalizar la ayuda que presta la entidad.

En Pontevedra, ocho voluntarios atienden a los usuarios en un primer momento, el de la acogida. Allí cubren un cuestionario para explicar cuál es su situación. Y a lo largo de la misma mañana, tienen su primer encuentro con las trabajadoras sociales de Cruz Roja. Son ellas las que valoran los casos -la media de personas que entran es de cinco nuevas al día- y estudian las propuestas de intervención que le pueden brindar al solicitante, en función de los recursos. Si, por ejemplo, la demanda son alimentos, se procura que los usuarios puedan recibirlos en 48 horas en su propio domicilio. En este mes, se entregaron paquetes a 108 familias, y otras 59 recibieron otros de higiene y productos del hogar.

Otros siete voluntarios les siguen en la fase de acompañamiento porque, como señalan desde la entidad, «lo que se intenta es dar una atención integral». En este sentido, los usuarios pueden optar a los distintos proyectos que desarrolla la oenegé, entre ellos talleres de formación y de búsqueda de empleo o el programa de inserción laboral dirigido a jóvenes.

«Estábamos viendo que entraba mucha gente -añade María Durán, de Comunicación- y que no estábamos preparados para recibirles. Esta es una forma de que la ayuda se vaya canalizando a través de los programas que tenemos y también de organizar todas las donaciones que estamos recibiendo». Esta semana, por ejemplo, entraron 500 kilos de alimentos y recientemente, la Diputación donó 6.000 euros con los que han podido repartir productos de higiene personal y limpieza, y también alimentos. Y es que no todo son malas noticias. Por ejemplo, el número de socios ha subido en 608 en un año.

108

Familias

Son las que recibieron este mes paquetes de alimentos

150

Personas

Pasaron por el espacio de búsqueda activa de empleo

6.730

Socios

El número aumentó en 608 personas desde el 2011