Un millar de ojos escrutando los cauces fluviales pontevedreses

La propuesta busca atajar cualquier foco contaminante con celeridad

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En diciembre del 2015, la problemática de los vertidos a los ríos pontevedreses tendrá que estar solventada. Así lo marcó una directiva europea que entró en vigor en el 2000 y que daba un plazo de quince años para, entre otras cuestiones, proteger y mejorar «todas las masas de agua artificiales y muy modificadas, con objeto de lograr un buen potencial ecológico y un buen estado químico».

Lo cierto es que a algo más de dos años de una fecha a partir de la cual el Concello de Pontevedra podría ser sancionado por la Unión Europea, los vertidos en los ríos de la capital continúan siendo una realidad y eso pese a las fuertes inversiones en saneamiento. Rara es la semana que el 112 no tiene constancia de la llamada de algún particular informando de un supuesto foco contaminante, ya sea en el Lérez, el Gafos o, en menor medida, el Rons o el Valdecorvos.

El problema de todas estas denuncias es que, tal y como reseñó Gonzalo Sancho, presidente de Vaipolorío, la mayoría se quedan por el camino. Una de las deficiencias con las que se encuentran es que, ante estos supuestos, Augas de Galicia tiene que desplazar a los técnicos desde Vigo, con lo que, una gran parte de los incidentes, sino la mayoría, ya se han solventado antes de la intervención de los especialistas. «Si o verquido é dun lixiviado, este provocará mortandad de peixes pero estará completamente disolto na auga cando recollan as mostras», explicó al respecto.

Esta circunstancia puede explicar, en gran medida, que el 112 haya recibido en lo que va de año más de cuarenta alertas de particulares informando de vertidos y que el Seprona solo tuviera dos actuaciones en el Gafos y la Policía Autonómica, otras tantas en el cauce del Lérez.

Es en este marco donde se sitúa la creación de una red de alerta temprana. El objetivo no sería otro que implicar a particulares y colectivos de toda índole en la lucha contra esta contaminación, pero también a las Administraciones. Y es que está claro que la velocidad es crucial ya no solo para atajar el foco, sino para determinar su origen y sus autores de «estos verquidos esporádicos, pero cotiáns».

Lo principal, a juicio del presidente de Vaipolorío, sería disponer de ya no solo un número telefónico específico, sino de un equipo técnico ubicado en la capital provincial con capacidad para realizar análisis. Mientras no se consiga mejorar los tiempos en la recogida de muestras, Gonzalo Sancho considera que Pontevedra seguirá expuesta en un futuro a multas de la Unión Europea.

En lo que sí se ha avanzado es en la concienciación ciudadana: «Por sorte, vexo cada vez máis particulares que chaman ao 112».

Una directiva europea fija el 2015 como fecha para la incidencia cero de vertidos