A nadie se le escapa que julio ha sido un mes malo para el turismo. La agrupación de empresarios hosteleros de Sanxenxo, uno de los epicentros gallegos para los veraneantes, cifraba la caída en sus establecimientos en un 8 % respecto al año pasado. Un hecho que también se ha dejado notar en las consultas médicas del municipio, en donde habitualmente se saturaban los servicios con la llegada de forasteros.
La actividad en medicina de familia disminuyó un 19 % frente a la del año pasado, mientras que la atención en enfermería sufrió una bajada del 21, 7 % respecto al verano del 2011.
Las colas a la puerta de las consultas sanxenxinas se atenuaron junto con la caída del turismo, pese a que se mantuvo el refuerzo de la plantilla médica en la misma medida que en años anteriores. Tres médicos y cuatro enfermeros se incorporaron como refuerzo al centro de salud de Baltar para apoyar las consultas de verano, meses en los que se multiplica la población del municipio. Dicha cobertura es definida por el Sergas en función de las asistencias registradas el último año.
Otro factor que incidió en la falta de veraneantes en las consultas de Sanxenxo fue el climatológico, una condición decisoria a la hora de embarcarse a un destino de playa.
En consecuencia, la actividad médica durante la primera quincena de julio fue especialmente baja, coincidiendo con los días en los que se produjeron precipitaciones en el municipio. Mientras que a partir de la tercera semana del mes -cuando aumentaron las temperaturas por encima de los veinte grados- se experimentó un repunte en el número de atenciones médicas.