Un skatepark para corregir una vieja demanda y evitar conflictos

La ciudad es incapaz de dar respuesta a un colectivo que crece día a día

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Pontevedra tiene una deuda pendiente con los aficionados al monopatín. La pista de skate que había en Mollavao, bajo el puente de la autopista AP-9, es historia y esa carencia obliga a estos deportistas-artistas a invadir espacios de la ciudad donde la convivencia no es fácil. El ejemplo por excelencia se repite cada día en la plaza de José Martí, en el barrio de Santa Clara. Los skaters montan sus bloques de cemento y se cruzan, muchas veces al límite del accidente, con vecinos y clientes de un hipermercado.

Los aficionados al monopatín entienden las quejas ciudadanas, canalizadas a través de la Asociación de Veciños Río Lérez, pero se defienden. «Esa es nuestra protesta», dicen. Es su forma de hacerse visibles y de hacerse oír ante la falta de respuesta del Concello. Llevan años escuchando de distintos responsables políticos que el principal problema para que la ciudad disponga de un skatepark es que no hay terrenos municipales adecuados. Sí cuenta con una pista para bicis en el mirador de Monte Porreiro.

La anterior concejala de Deportes y actual responsable de Cultura, la nacionalista Anxos Riveiro, explicó que después de barajar otros espacios se consideró que la pista se debía ubicar donde estuvo la antigua. En Mollavao. Era el mejor emplazamiento. Cerca de un parque que se había remodelado, al lado de una pista de baloncesto y en un sitio próximo al centro de la ciudad. El proyecto se adjudicó a la empresa Zut y a finales del pasado mandato se topó con un obstáculo. «Chegou un escrito de Autoestradas no que se dicía que polas características da pista non se podía facer aí», comentó. Desde la concejalía de Deportes que ahora dirige el socialista Agustín Fernández no se aclaró la situación actual del proyecto y ni cuáles son las previsiones municipales.

La propuesta de los skaters es sencilla. Quieren un sitio para ellos y donde no molesten. El lugar casi les da igual, aunque preferirían un recinto cerrado para poder practicar en invierno. La nave de la plaza de abastos provisional era un buen espacio, sostienen. «Solo había que instalar unas rampas», apuntan. Otra opción que sugieren es la explanada de tierra próxima al nuevo puente de As Correntes o el campus. Después de esperar tanto tiempo lo que no les vale es cualquier cosa en cuanto a los materiales. «Tiene que ser de cemento, que imita la calle, porque la madera dura poco y en cuanto a dimensiones, una de 40 por 20 metros sería suficiente», comentan.

Por supuesto, también darían el visto bueno a la pista de granito diseñada por el profesor de la Escola de Canteiros Adrián Otero y realizada por el maquinista Manuel Vidal. Consta de siete piezas y está concebida para ocupar 40 metros de largo por 30 de ancho. Además, abarata en un 70 % el coste de las pistas convencionales y no tiene mantenimiento.

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