Once años de prisión por un delito de abusos sexuales agravados fue la pena que solicitó ayer el fiscal para un vecino de Cotobade. La acusación sostiene que los hechos imputados y de los que habría sido víctima una hija del encausado cuando tenía 3 años ocurrieron en la primera mitad del 2009 en el domicilio familiar.
El sospechoso negó las acusaciones. Aseguró que jugaba con la pequeña al escondite o a la pelota, pero nunca a juegos de carácter sexual. «Era una relación buena. La niña me quería mucho y yo a ella también», precisó tras recordar que está tutelada por la Xunta desde junio del 2009.
Pese a que la defensa trató de echar alguna sombra sobre la figura materna, quien no compareció en el juicio, el presidente de la sección cuarta le recordó que «no está acusada aquí».
El vecino de Cotobade contó con el apoyo de su hija mayor. Con las lágrimas asomándole al rostro, aseguró que la relación de su hermana con su padre era la normal: «Hasta tuve celos», precisó instantes antes de recordar que su abuelo le contó que su padre había intentado algo con su abuela.
«Nunca me hablaba mal del padre. De la madre, sí», añadió.
En el juicio compareció un vecino de la familia. «Considero que es un hombre tosco de modos, pero con la niña era encantador verlo», testificó el vecino.
Los peritos no se pusieron de acuerdo sobre estos hechos. Así, mientras uno estimó que no hay evidencia de delito, ni manifestación clínica del mismo, otros calificaron el testimonio de la niña es «creíble» y destacaron que identificó a su progenitor.